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Nocturno

Chrix

Poeta que considera el portal su segunda casa

He prolongado mis ramas

sobre el pecho ázimo de la luna,

esparciendo el sahumerio

que la neblina propone a mis párpados.

Soy parte del quimo

que esta oscura garganta se ha tragado,

una porción mezquina del latido afótico

en los turbios ecos muertos.


Un río empalado en un cáñamo,

de cauce áfono en la espesura de las sombras,

atravesando descalzo las intempestivas gravas

de un desierto abismal.


Qué haré para teñir la penumbra,

sin arrancar la clorofila de las hojas,

ni pisotear las uvas para ver

si su sangre se hace vino en la herida.

Deshacer todo con mis nerviosos dedos,

arrugar al albor y despeinar sus

dehesas con un raspado suspiro.

Qué mordida habré de darle

al halo en mi ventana

para exorcizar tanta desidia por la luz.

Tanta adicción al petróleo de mis venas

incinerando todo latido,

hasta sellar los ojos

en el encausto caliente de la noche…

Un gélido esbozo en el ritual

de las sombra.

Simplemente nocturno...
 
Última edición:
Somos de todo un poco, en este largo camino de la vida, donde el dolor y la alegría, van de la mano, cubriendo nuestros ojos, UN ABRAZO CHRIX
 
extraordinario sentir y pensar, grato leerte

He prolongado mis ramas

sobre el pecho ázimo de la luna,

esparciendo el sahumerio

que la neblina propone a mis párpados.

Soy parte del quimo

que esta oscura garganta se ha tragado,

una porción mezquina del latido afótico

en los turbios ecos muertos.


Un río empalado en un cáñamo,

de cauce áfono en la espesura de las sombras,

atravesando descalzo las intempestivas gravas

de un desierto abismal.


Qué haré para teñir la penumbra,

sin arrancar la clorofila de las hojas,

ni pisotear las uvas para ver

si su sangre se hace vino en la herida.

Deshacer todo con mis nerviosos dedos,

arrugar al albor y despeinar sus

dehesas con un raspado suspiro.

Qué mordida habré de darle

al halo en mi ventana

para exorcizar tanta desidia por la luz.

Tanta adicción al petróleo de mis venas

incinerando todo latido,

hasta sellar los ojos

en el encausto caliente de la noche…

Un gélido esbozo en el ritual

de las sombra.

Simplemente nocturno...
 

He prolongado mis ramas

sobre el pecho ázimo de la luna,

esparciendo el sahumerio

que la neblina propone a mis párpados.

Soy parte del quimo

que esta oscura garganta se ha tragado,

una porción mezquina del latido afótico

en los turbios ecos muertos.


Un río empalado en un cáñamo,

de cauce áfono en la espesura de las sombras,

atravesando descalzo las intempestivas gravas

de un desierto abismal.


Qué haré para teñir la penumbra,

sin arrancar la clorofila de las hojas,

ni pisotear las uvas para ver

si su sangre se hace vino en la herida.

Deshacer todo con mis nerviosos dedos,

arrugar al albor y despeinar sus

dehesas con un raspado suspiro.

Qué mordida habré de darle

al halo en mi ventana

para exorcizar tanta desidia por la luz.

Tanta adicción al petróleo de mis venas

incinerando todo latido,

hasta sellar los ojos

en el encausto caliente de la noche…

Un gélido esbozo en el ritual

de las sombra.

Simplemente nocturno...

Muy bueno tu surrealismo Chrix, bastante sui géneris, me recuerda a Aleixandre. Saludos
 

He prolongado mis ramas

sobre el pecho ázimo de la luna,

esparciendo el sahumerio

que la neblina propone a mis párpados.

Soy parte del quimo

que esta oscura garganta se ha tragado,

una porción mezquina del latido afótico

en los turbios ecos muertos.


Un río empalado en un cáñamo,

de cauce áfono en la espesura de las sombras,

atravesando descalzo las intempestivas gravas

de un desierto abismal.


Qué haré para teñir la penumbra,

sin arrancar la clorofila de las hojas,

ni pisotear las uvas para ver

si su sangre se hace vino en la herida.

Deshacer todo con mis nerviosos dedos,

arrugar al albor y despeinar sus

dehesas con un raspado suspiro.

Qué mordida habré de darle

al halo en mi ventana

para exorcizar tanta desidia por la luz.

Tanta adicción al petróleo de mis venas

incinerando todo latido,

hasta sellar los ojos

en el encausto caliente de la noche…

Un gélido esbozo en el ritual

de las sombra.

Simplemente nocturno...
Buen poema Chrix, un abrazo con la pluma del alma
 
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