James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Todo el tiempo del mundo cabía en sus manos
en sus verdes ojos cabían espacios
en azur de viento de tarde en tormenta
guardado en la lluvia algo se alimenta
de recuerdos nuevos de viejos alientos
con laca en las uñas los dientes perfectos
y parece humano y a ello tiende a serlo
y ella no es un hombre ni él una mujer
eso es ambas cosas con piel de papel
dibuja en los sueños sustos de repente
al despertar se muere un poco pa que se alimente...
todo el tiempo del mundo cabía en sus manos
aplastando sombras casi se hace humano
dejando un aroma que es morir despacio
algo que es recuerdo que genera vida
dispuesto a usarla dispuesto a seguirla
cuando esté madura le arrancara el vientre
y asi cuando nace casi siempre muere...
cuando el mundo cabía en las manos...
en sus verdes ojos cabían espacios
en azur de viento de tarde en tormenta
guardado en la lluvia algo se alimenta
de recuerdos nuevos de viejos alientos
con laca en las uñas los dientes perfectos
y parece humano y a ello tiende a serlo
y ella no es un hombre ni él una mujer
eso es ambas cosas con piel de papel
dibuja en los sueños sustos de repente
al despertar se muere un poco pa que se alimente...
todo el tiempo del mundo cabía en sus manos
aplastando sombras casi se hace humano
dejando un aroma que es morir despacio
algo que es recuerdo que genera vida
dispuesto a usarla dispuesto a seguirla
cuando esté madura le arrancara el vientre
y asi cuando nace casi siempre muere...
cuando el mundo cabía en las manos...