Noah
Poeta asiduo al portal
Penetras en mi mundo
y me desnudas la sangre,
e ignoras mis lamentos,
y la noche me inunda.
Haces que la muerte se me antoje una fuga,
y haces que los peces de marfil me muerdan los labios.
Quisiera holgazanear en tus desdichas,
pero ciegas mis párpados y se tornan eternas.
Un día soñamos despertar desnudos en un diván de amaneceres.
Un día soñamos.
La lágrima infinita mudó suspiros en sacrificios
y cesó el compás... apaciguado.
En ocasiones me tocas al resucitar en los posos del café.
A veces.
Te deslizas por las esquinas grises de las libélulas
y me abandonas, reincidente, en tus huellas.
Un día soñamos despertar desnudos en un diván de amaneceres,
pero el alba brotó... y tú no estabas.
y me desnudas la sangre,
e ignoras mis lamentos,
y la noche me inunda.
Haces que la muerte se me antoje una fuga,
y haces que los peces de marfil me muerdan los labios.
Quisiera holgazanear en tus desdichas,
pero ciegas mis párpados y se tornan eternas.
Un día soñamos despertar desnudos en un diván de amaneceres.
Un día soñamos.
La lágrima infinita mudó suspiros en sacrificios
y cesó el compás... apaciguado.
En ocasiones me tocas al resucitar en los posos del café.
A veces.
Te deslizas por las esquinas grises de las libélulas
y me abandonas, reincidente, en tus huellas.
Un día soñamos despertar desnudos en un diván de amaneceres,
pero el alba brotó... y tú no estabas.