Sigfrid
Poeta recién llegado
El Duelo
Mira como cae,
con los ojos mirando al cielo;
como en la boca trae,
una petición que acabó en ruego.
No conociste la piedad,
sólo soltaste una risa burlona;
¿hasta dónde llega tu maldad?
que sacrificas otra persona.
Dices que fue justo,
que tu destreza te ampara;
que debía quedar uno,
que así se libran las batallas.
Yace en su propia sangre,
pero al fin siempre te ganó;
porque por más que me aclares,
tu crimen nunca se justificó.
Mira como cae,
con los ojos mirando al cielo;
como en la boca trae,
una petición que acabó en ruego.
No conociste la piedad,
sólo soltaste una risa burlona;
¿hasta dónde llega tu maldad?
que sacrificas otra persona.
Dices que fue justo,
que tu destreza te ampara;
que debía quedar uno,
que así se libran las batallas.
Yace en su propia sangre,
pero al fin siempre te ganó;
porque por más que me aclares,
tu crimen nunca se justificó.