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Pensamiento ácrata y oblicuo

MaríaA.G

Poeta veterana en el Portal

Entre nosotros,


hay una amplitud de luz que surge de lo desconocido.

Se acentúan espacios efímeros y extrasensoriales

en el péndulo ecuánime que une la curvatura de la vida.

Se aproximan carátulas al habitáculo de la consciencia,

rotulando estigmas coercitivos en la memoria,

elástica y rígida,

ácrata y oblicua,

benefactora y forajida,

en dependencia de la reciedumbre.

La ubicuidad se plasma en el latido de los instantes

percibiendo su aroma profundo y penetrante

mecido en cada partícula que desprende el viento,

en el ágora donde juegan la vida y la muerte.
 
Se crean universos donde las miradas se encuentran
y ante los pies
abismos con puentes movedizos.
No sabría si la emoción es por fascinación o por miedo.
Un gusto pasar por sus escritos laberínticos,
demandan atención para seguirles la pista.
Eso habla muy bien de usted.
Saludos.​
 
Un ramillete de versos aderezados con filosofía.

Entre nosotros,

hay una amplitud de luz que surge de lo desconocido.

Se acentúan espacios efímeros y extrasensoriales

en el péndulo ecuánime que une la curvatura de la vida.

Se aproximan carátulas al habitáculo de la consciencia,

rotulando estigmas coercitivos en la memoria,

elástica y rígida,

ácrata y oblicua,

benefactora y forajida,

en dependencia de la reciedumbre.

La ubicuidad se plasma en el latido de los instantes

percibiendo su aroma profundo y penetrante

mecido en cada partícula que desprende el viento,

en el ágora donde juegan la vida y la muerte.
 
Entre nosotros,

hay una amplitud de luz que surge de lo desconocido.

Se acentúan espacios efímeros y extrasensoriales

en el péndulo ecuánime que une la curvatura de la vida.

Se aproximan carátulas al habitáculo de la consciencia,

rotulando estigmas coercitivos en la memoria,

elástica y rígida,

ácrata y oblicua,

benefactora y forajida,

en dependencia de la reciedumbre.

La ubicuidad se plasma en el latido de los instantes

percibiendo su aroma profundo y penetrante

mecido en cada partícula que desprende el viento,

en el ágora donde juegan la vida y la muerte.
Amiga de un vocabulario exquisito, para quedarse en la profundidad y belleza de tus letras, lo he disfrutado en su totalidad, recibe mi abrazo grande.
 
Entre nosotros,

hay una amplitud de luz que surge de lo desconocido.

Se acentúan espacios efímeros y extrasensoriales

en el péndulo ecuánime que une la curvatura de la vida.

Se aproximan carátulas al habitáculo de la consciencia,

rotulando estigmas coercitivos en la memoria,

elástica y rígida,

ácrata y oblicua,

benefactora y forajida,

en dependencia de la reciedumbre.

La ubicuidad se plasma en el latido de los instantes

percibiendo su aroma profundo y penetrante

mecido en cada partícula que desprende el viento,

en el ágora donde juegan la vida y la muerte.

Gran obra, con vocablos bastante líricos. Bello poema que emociona
Un abrazo Poeta
 
Se crean universos donde las miradas se encuentran
y ante los pies
abismos con puentes movedizos.
No sabría si la emoción es por fascinación o por miedo.
Un gusto pasar por sus escritos laberínticos,
demandan atención para seguirles la pista.
Eso habla muy bien de usted.
Saludos.​

Gracias compañera, por tu huella en mis versares y por tu bonito comentario.
Todo un placer tu compañía.

Un abrazos
 
Entre nosotros,

hay una amplitud de luz que surge de lo desconocido.

Se acentúan espacios efímeros y extrasensoriales

en el péndulo ecuánime que une la curvatura de la vida.

Se aproximan carátulas al habitáculo de la consciencia,

rotulando estigmas coercitivos en la memoria,

elástica y rígida,

ácrata y oblicua,

benefactora y forajida,

en dependencia de la reciedumbre.

La ubicuidad se plasma en el latido de los instantes

percibiendo su aroma profundo y penetrante

mecido en cada partícula que desprende el viento,

en el ágora donde juegan la vida y la muerte.


Delicioso Maria, regocijo sensorial.

Palmira
 
Entre nosotros,

hay una amplitud de luz que surge de lo desconocido.

Se acentúan espacios efímeros y extrasensoriales

en el péndulo ecuánime que une la curvatura de la vida.

Se aproximan carátulas al habitáculo de la consciencia,

rotulando estigmas coercitivos en la memoria,

elástica y rígida,

ácrata y oblicua,

benefactora y forajida,

en dependencia de la reciedumbre.

La ubicuidad se plasma en el latido de los instantes

percibiendo su aroma profundo y penetrante

mecido en cada partícula que desprende el viento,

en el ágora donde juegan la vida y la muerte.
un poema sombrio y muy aceptable, grato leerte
 
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