Alejandro G. Vera
Poeta recién llegado
Como desnudo de voces se escapaba
entre las manos de la luz el alma,
cachetada de tiempo, estalla en agua:
muerte lenta y cruz estaqueada.
Mujer que llora, cielo desdeñoso.
Alguien pide al viento algún suspiro.
Los relojes no gritan
y eso aturde.
No pensar aturde...
En el infinito mi ser cabalga mentes incompletas:
aquí un amor perdido, ya sin nombre
sigue doliendo como si recordara.
Como vestido de fulgor un pájaro
"La muerte" (da sermones).
Nadie entiende, ella es suave.
"Fané" del calor, lo roba Prometeo
fuego del vientre, mi tibio y último suspiro.
Nubes de paz, pases de malandra,
juegos que peligran mi inocencia.
Fuego en el altar.
Presagios en el fuego.
Devenir de los dioses en demonios.
Ropa sucia del que busca.
Casa agrupada de estrellas del que espera.
Voces, mil, que escupen mi consciencia.
Voces, y una mujer que desnuda
sus palabras en tinta revelada,
palabras maniquí para
ropas prestadas.
Fuego...
Calma...
Alejandro G. Vera
entre las manos de la luz el alma,
cachetada de tiempo, estalla en agua:
muerte lenta y cruz estaqueada.
Mujer que llora, cielo desdeñoso.
Alguien pide al viento algún suspiro.
Los relojes no gritan
y eso aturde.
No pensar aturde...
En el infinito mi ser cabalga mentes incompletas:
aquí un amor perdido, ya sin nombre
sigue doliendo como si recordara.
Como vestido de fulgor un pájaro
"La muerte" (da sermones).
Nadie entiende, ella es suave.
"Fané" del calor, lo roba Prometeo
fuego del vientre, mi tibio y último suspiro.
Nubes de paz, pases de malandra,
juegos que peligran mi inocencia.
Fuego en el altar.
Presagios en el fuego.
Devenir de los dioses en demonios.
Ropa sucia del que busca.
Casa agrupada de estrellas del que espera.
Voces, mil, que escupen mi consciencia.
Voces, y una mujer que desnuda
sus palabras en tinta revelada,
palabras maniquí para
ropas prestadas.
Fuego...
Calma...
Alejandro G. Vera