vronte
Poeta infiel al portal
Destrócenme el Rostro.
Tantos rostros cruzando lugares comunes.
Rostro a rostro, hombro a hombro pero sin coincidir miradas en absoluto.
Son los extraños de sí mismos pregonando extrañeza entre los otros.
Una infecciosa condición proveniente de las entrañas del olvido de sí mismos.
Hoy quiero una excepción, mi hambre de fusión ha comenzado la faena de consumirme.
A base de una sequía emocional que se cierne sobre mi corona amenazando tornarse permanente.
Quiero sentirte, quiero que el furor de mis hermanos distraídos cobre vida y me posea.
Destrócenme el rostro con puños de intención.
Desdibújenme el semblante con fuerza de obsesión
o lacérenme la piel con la fuerza del amor que lo quiere todo para sí.
Ese que es llamado egoísmo por los hombres tibios y las mujeres feminoides…
Aquí estamos buscando lo real,
no simples manerismos de buen andar
o palabras dulces de paladar.
Ambicionamos intensidad de vida e intención al mirar,
sea este odio o complicidad, obsesión o exaltación carnal.
Es un fuego que quema y consume todas las dudas,
te mata al instante mientras la dicha y el ahora te elevan con gracia hacia un memorable final.
Tantos rostros cruzando lugares comunes.
Rostro a rostro, hombro a hombro pero sin coincidir miradas en absoluto.
Son los extraños de sí mismos pregonando extrañeza entre los otros.
Una infecciosa condición proveniente de las entrañas del olvido de sí mismos.
Hoy quiero una excepción, mi hambre de fusión ha comenzado la faena de consumirme.
A base de una sequía emocional que se cierne sobre mi corona amenazando tornarse permanente.
Quiero sentirte, quiero que el furor de mis hermanos distraídos cobre vida y me posea.
Destrócenme el rostro con puños de intención.
Desdibújenme el semblante con fuerza de obsesión
o lacérenme la piel con la fuerza del amor que lo quiere todo para sí.
Ese que es llamado egoísmo por los hombres tibios y las mujeres feminoides…
Aquí estamos buscando lo real,
no simples manerismos de buen andar
o palabras dulces de paladar.
Ambicionamos intensidad de vida e intención al mirar,
sea este odio o complicidad, obsesión o exaltación carnal.
Es un fuego que quema y consume todas las dudas,
te mata al instante mientras la dicha y el ahora te elevan con gracia hacia un memorable final.
Última edición: