Asklepios
Incinerando envidias
El hurto de los escenarios creados para la
melancolía y su infinito inventario,
provocó el deterioro de las transcripciones
de todo nuevo suspiro.
Incluso se desgarró la esperanza y su sutil anatomía.
Una nueva y extraviada admiración,
marcó el palpitar de varias generaciones.
Tras un largo descanso de lo posible, el desprecio,
consciente de la inminente aparición
del temor,- señor y origen de toda imprudencia-,
recorrió ataviado,- cual espía-, con peregrinas sombras por
camuflaje, las lejanas espesuras de las
leyendas, siempre de datación imprecisa.
melancolía y su infinito inventario,
provocó el deterioro de las transcripciones
de todo nuevo suspiro.
Incluso se desgarró la esperanza y su sutil anatomía.
Una nueva y extraviada admiración,
marcó el palpitar de varias generaciones.
Tras un largo descanso de lo posible, el desprecio,
consciente de la inminente aparición
del temor,- señor y origen de toda imprudencia-,
recorrió ataviado,- cual espía-, con peregrinas sombras por
camuflaje, las lejanas espesuras de las
leyendas, siempre de datación imprecisa.