Bienvenido a la era del humo,
de la materia que se evapora,
al patio de vecinos universal
que es la Red que todo lo devora.
La imaginación busca su sepulcro.
Lo original se hunde en la tierra
aplastado por los plagios
que esta sociedad hastiada
desencadena.
No hay voz para la poesía;
todos opinan con monosílabos,
porque las cartas requieren
un gran esfuerzo para llenar
todo ese espacio en blanco
que sobre el papel desfila.
No puedo tenerte en frente;
no se hablarte a los ojos;
si la máquina no se enciende,
mi voz huye, se retrae;
el teclear ya es sólo mi lenguaje.
La mariposa al aire se expresa
y no necesita de intermediario,
de plástico y metal,
que le diga como debe respirar.
Con nuestras manos, creamos;
con nuestras mentes, diseñamos.
Si nos acostumbramos
a que los objetos nos dirijan,
a que la electricidad del ordenador
conduzca nuestra apática vida,
un día nos miraremos
y únicamente,
fósiles prehistóricos seremos.
de la materia que se evapora,
al patio de vecinos universal
que es la Red que todo lo devora.
La imaginación busca su sepulcro.
Lo original se hunde en la tierra
aplastado por los plagios
que esta sociedad hastiada
desencadena.
No hay voz para la poesía;
todos opinan con monosílabos,
porque las cartas requieren
un gran esfuerzo para llenar
todo ese espacio en blanco
que sobre el papel desfila.
No puedo tenerte en frente;
no se hablarte a los ojos;
si la máquina no se enciende,
mi voz huye, se retrae;
el teclear ya es sólo mi lenguaje.
La mariposa al aire se expresa
y no necesita de intermediario,
de plástico y metal,
que le diga como debe respirar.
Con nuestras manos, creamos;
con nuestras mentes, diseñamos.
Si nos acostumbramos
a que los objetos nos dirijan,
a que la electricidad del ordenador
conduzca nuestra apática vida,
un día nos miraremos
y únicamente,
fósiles prehistóricos seremos.