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Albar

Marla

Poeta fiel al portal
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.
 
ufff tremendo poema,
me ha sorprendido y eso es lo que busco cuando leo poesía
que al menos un verso me sorprenda y eso ya es bastante
y, sin duda aquí hay muchos versos que destacar, pero me quedo con:

el semen de la ternura...

enhorabuena!!!


Un saludo.
 
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.

Bellas imagenes para abarcar el valor por lo sencillo y que esto
no sea destrozado por las variables impuestas por los cuervos.
Sostenida poesia para remover el impulso de las sensaciones
que nos rodean. felicidades. luzyabsenta
 
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.
Me ha gustado mucho tu poema Marla, lo que dices en él y como lo dices. Ha sido un placer leerte. Un abrazo. Paco.
 
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.

Letras inconfundibles de una poeta nata, que surrealismo tan sui géneris y bello. Buen tema
SALUDOS DESDE GDL
 
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.

Me gusta mucho el lenguaje utilizado y la forma con la que se presentan las imágenes Mis más sinceras felicidades
 
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.
Tus poemas siempre son bien logrados y de una altura que nos eleva en imágenes excelentes, lo disfruto una vez más, saludos y abrazos.
 
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.


Qué peculiar y generoso encuentro entre las letras y los vuelos...
Bella entrega de ensueños.

Un abrazo Marla.

Palmira
 
Dios nevó anoche en mis pestañas;
posó su lengua desnuda
sobre las ramas de Albar.
Alguien me dijo
que los sueños pueden sangrar
criaturas aladas,
que Albar es desde siempre un árbol
cadavérico,
alimentado por un espíritu de metadona,
un clímax de madera
cuando el gusano del Gris agujerea
los bolsillos de la soledad;
que mendiga palabras de napalm
para incendiar bosques impenetrables.
Pero yo vi
su broncíneo rostro sonreirle
a la memoria del tiempo.
Albar abrió su impertérrita savia,
y el semen de la ternura
esparció pájaros de roble
sobre la endeble vagina del cansancio.

¡Ay, Albar!,
quiero creerte, creándote
en el corazón de mis silencios.

¡Que no despierten jamás los cuervos
del vacío!
Que no despierten
y picoteen sin piedad
tu indómita luz inabarcable.

Maravilla.
 
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