Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay un mundo brillante y especial después de la oscuridad y la decadencia
doce horas que toca el reloj fantasía
que me invita a pensar en sí son las cinco o la seis de la tarde llena de pólvora
y combustión.
Han salido de mí imágenes que penetran las paredes de la nada
y en medio de lo que es inconstante y no visto,
está mi ropa de encajes blancos que ya nunca usaré
hasta que el velo de la nubes cubran mis ojos
y tapen mi rostro lleno de calaveras bellas.
Así que, te guardo las constelaciones cuando vengan
y ellas emigrarán con mi lagrimas miles para ti,
para que te acompañen en la ilusión
de contarte que estoy en el paraíso
pero mi cuerpo yace
en el infierno
de las estrellas.
doce horas que toca el reloj fantasía
que me invita a pensar en sí son las cinco o la seis de la tarde llena de pólvora
y combustión.
Han salido de mí imágenes que penetran las paredes de la nada
y en medio de lo que es inconstante y no visto,
está mi ropa de encajes blancos que ya nunca usaré
hasta que el velo de la nubes cubran mis ojos
y tapen mi rostro lleno de calaveras bellas.
Así que, te guardo las constelaciones cuando vengan
y ellas emigrarán con mi lagrimas miles para ti,
para que te acompañen en la ilusión
de contarte que estoy en el paraíso
pero mi cuerpo yace
en el infierno
de las estrellas.