Abner
Poeta fiel al portal
Abner- ropittella
Dos Plumas en el Viento
Mira…
Hay dos plumas en el viento,
muchas letras que valoran tu tiempo.
Soy tropiezo y rechazos…
Ella es baile y aplausos:
Soy la que se mira declinar, la que adora al verbo indefinido
-no lo llamo Dios- la diosa es la palabra,
hija huérfana de nobles apellidos
por la que los humanos aman y matan.
En ausencia de la imagen del Dios vivo la palabra
es el recurso en la mente eterna colectiva,
el pensamiento y las venas, el pulso de la sangre hasta la lengua
o hasta la pluma bípeda.
Soy la ambigua consecuencia de dos que alguna vez se dijeron: te amo.
Y se dieron al acto placentero, no elegí el semen ni el ovario.
Soy un diminuto gusano en potencia, que nacerá el día de mi muerte
y se multiplicará por cientos en segundos.
Nada habré dejado, más que la posibilidad de más vida incipiente
con otra forma y otro estiércol.
Ni una palabra mía servirá para salvar a nadie
ni para detenerlos en su lectura, si acaso no se perdieran para siempre
las vulgares que he escrito, ese destino es irrisorio si se pretende.
La palabra es libre, no hay cárcel que la detenga -ni el silencio-
vive, independiente, y hasta la que fue más ensuciada se regenera.
En el principio era el verbo, y el verbo es la palabra.
¿Y si ni un humano sobreviviera?,
¿y si se convirtiera en polvo este planeta?
¿?
Soy quien no se mira en el espejo,
nadie contará como me quiebro.
El tiempo y su marchar -su tic tac sin pausa-
le recuerda al silencio, mi condena sin causa,
para mí Dios lo es todo y yo soy nada,
y sin su gracia no doy ni una palabra.
No hay sabiduría que esté en contra de Dios,
no hay acto que pese, Él solo mira al corazón.
Soy el odio al odio y el amor al desamor,
no espero a nadie, mas parece que si estoy.
Mira, hay alguien que quiere salvar a todos
cuando ni él se puede salvar,
mírame, no quiero salir de este lugar,
yo quiero levantar este lugar.
En el final toda vida muere,
no hay sol que brille para siempre,
el amor y la sabiduría estaban a un lado de Dios,
cuando su aliento hizo que el polvo lograra respirar,
por eso la vida nace del amor y su fin es la eternidad...
Soy tan diversa y refractaria,
tan igual y tan distinta...
Mi niñez tuvo padre hasta el año pasado,
mi madre sigue aún esforzándose.
En la menopausia siento al cuerpo
como una vasija rota
que va perdiendo su valioso contenido.
Dios tuvo un plan macabro,
lo sacó de su parte perversa:
creó al ser humano.
De su costado que sangra evoluciona la palabra
desde un antiguo testamento
-tan vigente hasta hoy- desde el odio y la venganza
fue a parar a una cruz que nos ofrece una esperanza:
la de ofrecer la otra mejilla. La palabra oculta al Dios que yo amaría,
lo vuelve un ser oscuro...
Sólo el amor, sí, solo el amor, mas no siempre vence.
Soy como todos, es lo que me hizo distinto…
Mi niñez nació y jamás conoció a su padre,
madre fue el hombre, no tardo en equivocarse,
la belleza no tiene cuerpo, el humo no la corrompe.
Dios nos dio un plan, el sueño que solo uno conoce,
nos dio libertad y opciones,
un privilegio que se puede convertir en castigo.
Él da su destino, pero no tomamos su camino,
y lejos de él nos fuimos…
Alguien ya lo escribió:
"El frió no existe, solo es ausencia del calor,
la obscuridad igual, por eso nadie la estudió,
y el odio es la ausencia de Dios en el corazón."
La venganza no vale la pena pero la justicia sí,
y aunque la cruz fue pesada, Jesús, pago por mí.
Dios me cuida la primera mejilla, así la otra descansa tranquila.
La palabra es poesía -según el puño puede ser mentira-
o también hechicería, pero yo trato que la mía sea Biblia.
El amor, el amor es Dios, solo el amor no puede perder,
y aunque así lo fuera voy a la guerra con su bandera;
tal vez eso sea el amor, caminar ciego, con fe y confianza en lo que no vemos.
¿Quién no quiere que le den eso?, ¿quién hará sonreír a Dios de nuevo?
Soy imagen y semejanza, por eso el libre albedrío,
no sé si Dios estará de buen humor cuando yo
prefiera hacerlo sonreír,
dicen que él se fue a llorar a un rincón del cielo cuando vio a su hijo morir.
Quizás sea cierto y eso sea todo:
Dios que acepta su propia voluntad, como un indeclinable sino.
Soy imagen y semejanza, elijo entre el bien y el mal.
Soy todo lo creado y lo perdido: soy el gusano y la flor,
el niño que muere de hambre, la abeja y el veneno que la mata,
la guerra en cualquier parte y todas las circunstancias que la provocan,
el humo del cigarrillo, el remedio contra el cáncer. Soy imagen y semejanza
-elijo siempre- Soy responsable de mi constancia
y dueña de mis circunstancia, los demás de la propia,
pero a veces nos cruzamos.
Un padre no habrá de reír por un hijo si el otro sufre,
el dolor siempre gana y eso el Cristo lo sabía,
por eso le pidió al Padre que lo librara si podía
del cáliz de aquel dolor, del dolor de ser negado,
del dolor del desamor. Todo tiene su contracara,
su contraparte, su mirada,
en distintas perspectivas soy imágenes y semejanzas,
elijo, crímenes o esperanzas.
Soy lo que elijo y debo pagar lo que debo
al resto, cuando la libertad de decidir les condeno,
no sé porque estoy triste si no tengo una razón,
Dios me ha dado tanto para sonreír, pero no...
Dicen que debo salir de mi rincón,
pero no, no, no tengo una razón,
afuera crucifican a la gente como yo,
afuera el mundo dejó a Dios en un rincón,
en nuestro rincón digo:
Dios dame fuerza y moldéame,
no pases de mi esta copa
aun mañana la petición cambie,
enséñame a multiplicar los panes y los peces,
enséñame a morir por quienes no lo merecen,
dame tus siete espíritus y tu inspiración,
toma mi mano derecha, toma mi corazón.
Mira, no puedo reír mientras alguien llore...
Dios, mírame, quiero hacerte reír, espero lo notes.
Mira, hay dos plumas en el viento...
Ves, hay mil secretos en el silencio...
Imágenes y semejanzas,
teorías, discrepancias,
sentimiento,
son incontables las plumas en el viento.
Dos Plumas en el Viento
Mira…
Hay dos plumas en el viento,
muchas letras que valoran tu tiempo.
Soy tropiezo y rechazos…
Ella es baile y aplausos:
Soy la que se mira declinar, la que adora al verbo indefinido
-no lo llamo Dios- la diosa es la palabra,
hija huérfana de nobles apellidos
por la que los humanos aman y matan.
En ausencia de la imagen del Dios vivo la palabra
es el recurso en la mente eterna colectiva,
el pensamiento y las venas, el pulso de la sangre hasta la lengua
o hasta la pluma bípeda.
Soy la ambigua consecuencia de dos que alguna vez se dijeron: te amo.
Y se dieron al acto placentero, no elegí el semen ni el ovario.
Soy un diminuto gusano en potencia, que nacerá el día de mi muerte
y se multiplicará por cientos en segundos.
Nada habré dejado, más que la posibilidad de más vida incipiente
con otra forma y otro estiércol.
Ni una palabra mía servirá para salvar a nadie
ni para detenerlos en su lectura, si acaso no se perdieran para siempre
las vulgares que he escrito, ese destino es irrisorio si se pretende.
La palabra es libre, no hay cárcel que la detenga -ni el silencio-
vive, independiente, y hasta la que fue más ensuciada se regenera.
En el principio era el verbo, y el verbo es la palabra.
¿Y si ni un humano sobreviviera?,
¿y si se convirtiera en polvo este planeta?
¿?
Soy quien no se mira en el espejo,
nadie contará como me quiebro.
El tiempo y su marchar -su tic tac sin pausa-
le recuerda al silencio, mi condena sin causa,
para mí Dios lo es todo y yo soy nada,
y sin su gracia no doy ni una palabra.
No hay sabiduría que esté en contra de Dios,
no hay acto que pese, Él solo mira al corazón.
Soy el odio al odio y el amor al desamor,
no espero a nadie, mas parece que si estoy.
Mira, hay alguien que quiere salvar a todos
cuando ni él se puede salvar,
mírame, no quiero salir de este lugar,
yo quiero levantar este lugar.
En el final toda vida muere,
no hay sol que brille para siempre,
el amor y la sabiduría estaban a un lado de Dios,
cuando su aliento hizo que el polvo lograra respirar,
por eso la vida nace del amor y su fin es la eternidad...
Soy tan diversa y refractaria,
tan igual y tan distinta...
Mi niñez tuvo padre hasta el año pasado,
mi madre sigue aún esforzándose.
En la menopausia siento al cuerpo
como una vasija rota
que va perdiendo su valioso contenido.
Dios tuvo un plan macabro,
lo sacó de su parte perversa:
creó al ser humano.
De su costado que sangra evoluciona la palabra
desde un antiguo testamento
-tan vigente hasta hoy- desde el odio y la venganza
fue a parar a una cruz que nos ofrece una esperanza:
la de ofrecer la otra mejilla. La palabra oculta al Dios que yo amaría,
lo vuelve un ser oscuro...
Sólo el amor, sí, solo el amor, mas no siempre vence.
Soy como todos, es lo que me hizo distinto…
Mi niñez nació y jamás conoció a su padre,
madre fue el hombre, no tardo en equivocarse,
la belleza no tiene cuerpo, el humo no la corrompe.
Dios nos dio un plan, el sueño que solo uno conoce,
nos dio libertad y opciones,
un privilegio que se puede convertir en castigo.
Él da su destino, pero no tomamos su camino,
y lejos de él nos fuimos…
Alguien ya lo escribió:
"El frió no existe, solo es ausencia del calor,
la obscuridad igual, por eso nadie la estudió,
y el odio es la ausencia de Dios en el corazón."
La venganza no vale la pena pero la justicia sí,
y aunque la cruz fue pesada, Jesús, pago por mí.
Dios me cuida la primera mejilla, así la otra descansa tranquila.
La palabra es poesía -según el puño puede ser mentira-
o también hechicería, pero yo trato que la mía sea Biblia.
El amor, el amor es Dios, solo el amor no puede perder,
y aunque así lo fuera voy a la guerra con su bandera;
tal vez eso sea el amor, caminar ciego, con fe y confianza en lo que no vemos.
¿Quién no quiere que le den eso?, ¿quién hará sonreír a Dios de nuevo?
Soy imagen y semejanza, por eso el libre albedrío,
no sé si Dios estará de buen humor cuando yo
prefiera hacerlo sonreír,
dicen que él se fue a llorar a un rincón del cielo cuando vio a su hijo morir.
Quizás sea cierto y eso sea todo:
Dios que acepta su propia voluntad, como un indeclinable sino.
Soy imagen y semejanza, elijo entre el bien y el mal.
Soy todo lo creado y lo perdido: soy el gusano y la flor,
el niño que muere de hambre, la abeja y el veneno que la mata,
la guerra en cualquier parte y todas las circunstancias que la provocan,
el humo del cigarrillo, el remedio contra el cáncer. Soy imagen y semejanza
-elijo siempre- Soy responsable de mi constancia
y dueña de mis circunstancia, los demás de la propia,
pero a veces nos cruzamos.
Un padre no habrá de reír por un hijo si el otro sufre,
el dolor siempre gana y eso el Cristo lo sabía,
por eso le pidió al Padre que lo librara si podía
del cáliz de aquel dolor, del dolor de ser negado,
del dolor del desamor. Todo tiene su contracara,
su contraparte, su mirada,
en distintas perspectivas soy imágenes y semejanzas,
elijo, crímenes o esperanzas.
Soy lo que elijo y debo pagar lo que debo
al resto, cuando la libertad de decidir les condeno,
no sé porque estoy triste si no tengo una razón,
Dios me ha dado tanto para sonreír, pero no...
Dicen que debo salir de mi rincón,
pero no, no, no tengo una razón,
afuera crucifican a la gente como yo,
afuera el mundo dejó a Dios en un rincón,
en nuestro rincón digo:
Dios dame fuerza y moldéame,
no pases de mi esta copa
aun mañana la petición cambie,
enséñame a multiplicar los panes y los peces,
enséñame a morir por quienes no lo merecen,
dame tus siete espíritus y tu inspiración,
toma mi mano derecha, toma mi corazón.
Mira, no puedo reír mientras alguien llore...
Dios, mírame, quiero hacerte reír, espero lo notes.
Mira, hay dos plumas en el viento...
Ves, hay mil secretos en el silencio...
Imágenes y semejanzas,
teorías, discrepancias,
sentimiento,
son incontables las plumas en el viento.