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Juegos y guerras

Paolo Luna

Poeta adicto al portal
La cama se convierte en llanura gigantesca,
amigos y enemigos se encuentran preparados.
De pronto estalla aquella violenta y cruenta gresca,
de almohadas y cojines que cruzan disparados.

Al lado de un ropero se esconde el enemigo,
de aquel que lo amenaza con rayos de otro mundo,
y entonces con un salto que él solo fue testigo,
recorre medio metro tan solo en un segundo.

Fantásticos guerreros se trenzan en pelea
y cosas imposibles ocurren sin demora.
En un plato aparecen galletas con jalea,
“¡Deténgase la guerra! llegó el jugo de mora”

Estómagos felices retoman la batalla,
y saltan en la cama soldados pies descalzos,
algunas volteretas se pasan de la raya,
dejando moretones que a veces no son falsos.

Sus armas poderosas no existen en la historia
y guerras y enemigos no han visto la alborada.
La espada es invisible y se clava en la memoria,
de aquel que finge inerte debajo de una almohada.

El tiempo va pasando y se acaba la energía,
se cansan los guerreros y acuerdan de repente,
guardar todas sus armas, volver al otro día
y mientras en la almohada se duermen frente a frente.
 
Última edición:
La cama se convierte en llanura gigantesca,
amigos y enemigos se encuentran preparados.
De pronto estalla aquella violenta y cruenta gresca
de almohadas y cojines que cruzan disparados.

Al lado de un ropero se esconde el enemigo
de aquel que lo amenaza con rayos de otro mundo,
y entonces con un salto que él solo fue testigo
recorre medio metro tan solo en un segundo.

Fantásticos guerreros se trenzan en pelea
y cosas imposibles ocurren sin demora.
En un plato aparecen galletas con jalea,
-“¡Deténgase la guerra! llegó el jugo de mora”-

Estómagos felices retoman la batalla
y saltan en la cama soldados pies descalzos,
algunas volteretas se pasan de la raya
y dejan moretones que a veces no son falsos.

Sus armas poderosas no existen en la historia
y guerras y enemigos no han visto la alborada.
La espada es invisible y se clava en la memoria
de aquel que finge inerte debajo de una almohada.

El tiempo va pasando y se acaba la energía,
se cansan los guerreros y acuerdan de repente
guardar todas sus armas, volver al otro día
y mientras en la almohada se duermen frente a frente.
Hermoso poema. Saludos
 
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