Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Los restos del naufragio tiemblan en tus ojos,
en mi mano nuestra noche desayuna matemáticas,
el reloj del salón se ha comido las horas
y un rayo de sol despistado acaricia tu zumo de naranja.
Debo de reconocer que fue fácil dibujar la madrugada,
que sin zapatos escucho mejor el eco de tus sueños,
que mis bolsillos vacíos son un imán para las nubes,
que me regalas tormentas y volcanes en erupción.
Tengo unas gafas de sol que me protegen de la lluvia,
un perrito lanudo que come cucarachas y calzoncillos,
sitio en mi armario para construir una catedral,
unas ganas locas de comerte con patatas
y este poema de amor.
en mi mano nuestra noche desayuna matemáticas,
el reloj del salón se ha comido las horas
y un rayo de sol despistado acaricia tu zumo de naranja.
Debo de reconocer que fue fácil dibujar la madrugada,
que sin zapatos escucho mejor el eco de tus sueños,
que mis bolsillos vacíos son un imán para las nubes,
que me regalas tormentas y volcanes en erupción.
Tengo unas gafas de sol que me protegen de la lluvia,
un perrito lanudo que come cucarachas y calzoncillos,
sitio en mi armario para construir una catedral,
unas ganas locas de comerte con patatas
y este poema de amor.