S. Gerardo B. Gamboa
Poeta fiel al portal
Manifiesto.

Como la piedra golpea las olas
y se opone duro al vendaval,
procurando que el paso de las horas
deje fresco su caudal,
estoy aquí con el sol entre las manos
¡disfrutando cada día en su raudal!…
A veces es difícil
y nos arrancan las corrientes de los aires
y si se sobrevive,
pues uno se para duro,
¡con aplomo y con donaire!.
Las flores germinan,
para mostrar los albores del campo
reflejos de las maravillas
que Dios ha bordado.
¡Ay qué bello es un candente atardecer
cuando el sol declina
y desde lo alto nos quema las espaldas!.
Cuando las gotas del sudor refrescan hasta el alma,
para llegar cansado
y en manantiales de agua clara fundirnos
¡dejando que la frescura
cale hasta las venas!.
Y con sorbos de vino tinto añejo,
dar un beso con lengua que llegue hasta el alma
viendo ese exquisito brillo de luceros en esos ojos,
¡con aires de cala radiante enamorada!.
¡Ay! y cuando se enferma un muchacho,
se siente como si la tierra
con su espina de cardo punzante,
¡en pleno pecho se clavara!.
Es como si el tiempo usara un martillo
dándonos por la boca,
para que supiéramos que hay joyas
que él no quisiese que olvidara.
Mas con todas las tormentas, vientos y huracanes
y esas ráfagas que erizan la piel,
¡que rico es pintar la acuarela de mis días
con tu piel de terciopelo
acariciando cada gesto de las horas!.

AUTOR: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
Miércoles, 25 de marzo de 2015.
Composición Registrada.
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