Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hace mucha hambre en este lugar desdichado.
Un lugar desgraciado para cualquier desgracia gratuita
en donde no te puedes arrepentir porque aquí, eso no existe.
Te ofrecen carne fantasma para aumentar tu deseo de comida,
castigándote con el asfixiante olor de los cuerpos rostizados por la candela.
Lo deseas ahora, no hay nada que comer, solo eso.
El cuerpo, obliga por derecho de supervivencia
a olvidarte de la ética y la moralidad,
a irrespetar a los muertos
consumiendo su realidad,
pues al fin y al cabo,
ya están muertos
y nada les duele
excepto al que come y se satisface
de las partes blandas y grasas
por no tener ya pudor alguno.
Los dientes y la boca se llenan de la sanguaza divertida,
pero no percibes el olor, ni importa a qué sabe,
solo importa vivir muriendo.
Alimentando al esqueleto que se ríe
por ser la próxima comida
para otros.
Un lugar desgraciado para cualquier desgracia gratuita
en donde no te puedes arrepentir porque aquí, eso no existe.
Te ofrecen carne fantasma para aumentar tu deseo de comida,
castigándote con el asfixiante olor de los cuerpos rostizados por la candela.
Lo deseas ahora, no hay nada que comer, solo eso.
El cuerpo, obliga por derecho de supervivencia
a olvidarte de la ética y la moralidad,
a irrespetar a los muertos
consumiendo su realidad,
pues al fin y al cabo,
ya están muertos
y nada les duele
excepto al que come y se satisface
de las partes blandas y grasas
por no tener ya pudor alguno.
Los dientes y la boca se llenan de la sanguaza divertida,
pero no percibes el olor, ni importa a qué sabe,
solo importa vivir muriendo.
Alimentando al esqueleto que se ríe
por ser la próxima comida
para otros.