¿QUÉ HACEMOS?
Los inmensos espacios oceánicos
son vía de transporte universales,
diversos y pesados materiales
viajan en los buques trasatlánticos.
En ciudades flotantes se aventuran
los viajeros de lujo que disfrutan
de placeres sutiles y fantásticos.
Son viveros de especies los océanos,
pueden alimentar al mundo entero
si se cuida la pesca con esmero
evitando ponzoñas en sus piélagos.
La sobre explotación los perjudica,
la contaminación mata su vida,
son muchos los avisos de los présagos.
Los peligros acechan terroríficos
si su masa remueve la tormenta,
los naufragios y víctimas sin cuenta
pueden ocasionar momentos críticos.
Los tsunamis lanzados a la tierra
desvastan los lugares, son problemas
de imprevisibles movimientos sísmicos.
La actuación del humano, tan frenética
pone en peligro nuestra subsistencia,
no tenemos medida ni paciencia.
Es una actividad esquizofrénica
explotando reservas naturales
de subsuelos, de tierras y de mares
que ofrecen sus riquezas más espléndidas.
Los inmensos espacios oceánicos
son vía de transporte universales,
diversos y pesados materiales
viajan en los buques trasatlánticos.
En ciudades flotantes se aventuran
los viajeros de lujo que disfrutan
de placeres sutiles y fantásticos.
Son viveros de especies los océanos,
pueden alimentar al mundo entero
si se cuida la pesca con esmero
evitando ponzoñas en sus piélagos.
La sobre explotación los perjudica,
la contaminación mata su vida,
son muchos los avisos de los présagos.
Los peligros acechan terroríficos
si su masa remueve la tormenta,
los naufragios y víctimas sin cuenta
pueden ocasionar momentos críticos.
Los tsunamis lanzados a la tierra
desvastan los lugares, son problemas
de imprevisibles movimientos sísmicos.
La actuación del humano, tan frenética
pone en peligro nuestra subsistencia,
no tenemos medida ni paciencia.
Es una actividad esquizofrénica
explotando reservas naturales
de subsuelos, de tierras y de mares
que ofrecen sus riquezas más espléndidas.