Cuentista
Silencio, un cuento.
La taberna del olvido
¿Acaso, existo dormido?
Estoy tan cansado, que mi nombre, he olvidado
taberna vetusta, taberna de olvido, ¡Asusta!
Bruja arpía, alcohol y luna de orgía
y hay un duende, y hay un cuervo, bebe y bebe sin recuerdo,
taberna de fieras, ¡Taberna sempiterna!
Caverna de olvido, aquí bebo y ahogo mi gemido,
agonizo, ¿Acaso, estoy consumido?
Un trago, una vida, aquejada en mi bebida
mi garganta está podrida, azarosa y maliciosa
¡Y el alcohol que rezuma en las paredes!
¿Es mi amigo o mi enemigo?
Adusta tabernera de vetusta taberna
colma mi copa, envenena mi sangre,
esta noche de hoguera maligna ¡Qué arda mi vida indigna!
Llama venusta limpia mi impura
que aquí yacen mis errores y emborrachan mis temores
entre monstruos y deformes que saturan mi cabeza.
¿Volveré a ser quien fui? No, no hay certeza
me he bebido lo vivido en taberna del olvido
y así tiembla mi mano, pues no es en vano
de pasado dolorido en taberna del olvido
¿Acaso, escuece mal peor, que el jadeo de un recuerdo?
El eco de su abrazo resiste en esta angustia.
Y mi corazón insiste, ¿Moriste?
Babila, mi preciosa, de presencia fantasiosa
todavía moras en los arrecifes de mis sueños
los licores no te borran, si no mal, de fantasmas me atiborran
imploro ante tu imagen y beso desdichado aquel retrato
que hoy posa en mis manos mientras bebo, ¿Debo?
Hermosa aparición de majeza divina
te claman mis uñas rasgando la barra de este antro
Babila, mi imperiosa, de belleza deliciosa,
aroma impalpable de alborada inspiración
desoladas son las letras que cincelan tu inscripción
Epitafio revivido, en taberna del olvido.
"Cuentista" 2014
Gracias por su visita.
¿Acaso, existo dormido?
Estoy tan cansado, que mi nombre, he olvidado
taberna vetusta, taberna de olvido, ¡Asusta!
Bruja arpía, alcohol y luna de orgía
y hay un duende, y hay un cuervo, bebe y bebe sin recuerdo,
taberna de fieras, ¡Taberna sempiterna!
Caverna de olvido, aquí bebo y ahogo mi gemido,
agonizo, ¿Acaso, estoy consumido?
Un trago, una vida, aquejada en mi bebida
mi garganta está podrida, azarosa y maliciosa
¡Y el alcohol que rezuma en las paredes!
¿Es mi amigo o mi enemigo?
Adusta tabernera de vetusta taberna
colma mi copa, envenena mi sangre,
esta noche de hoguera maligna ¡Qué arda mi vida indigna!
Llama venusta limpia mi impura
que aquí yacen mis errores y emborrachan mis temores
entre monstruos y deformes que saturan mi cabeza.
¿Volveré a ser quien fui? No, no hay certeza
me he bebido lo vivido en taberna del olvido
y así tiembla mi mano, pues no es en vano
de pasado dolorido en taberna del olvido
¿Acaso, escuece mal peor, que el jadeo de un recuerdo?
El eco de su abrazo resiste en esta angustia.
Y mi corazón insiste, ¿Moriste?
Babila, mi preciosa, de presencia fantasiosa
todavía moras en los arrecifes de mis sueños
los licores no te borran, si no mal, de fantasmas me atiborran
imploro ante tu imagen y beso desdichado aquel retrato
que hoy posa en mis manos mientras bebo, ¿Debo?
Hermosa aparición de majeza divina
te claman mis uñas rasgando la barra de este antro
Babila, mi imperiosa, de belleza deliciosa,
aroma impalpable de alborada inspiración
desoladas son las letras que cincelan tu inscripción
Epitafio revivido, en taberna del olvido.
"Cuentista" 2014
Gracias por su visita.
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