Cuentista
Silencio, un cuento.
El amor fue nuestro esclavo, atrapado en fuego y hielo
éramos enamorados sobre voces en el cielo,
y mi mano ella prendía mientras yo me consumía
sus palabras me cubrieron...
“Ámame tan lejos, donde la muerte te oculte”.
Fue la muerte quien fluía y mi alma... quien moría
en balada portentosa, sinfonía, por mi amada
mi mirada se agotaba, triste sangre enamorada
mis palabras la llamaron...
“El demonio en su dominio cuidará de mí”.
Condenado a luz nocturna sorbí sangre derramada
en un beso desgarrado, en un baile inacabado
aquel baile del recuerdo con mi helada enamorada.
Hunde fuerte gran estaca, en mi corazón... clavada
y la muerte me acompaña solitaria en su visita
y mi corazón estalla en su herida atravesada.
Criatura apasionada navegante de la noche
tan romántica mi amada, suena fría... sinfonía,
¿Son tus lágrimas mi cura?
Fuimos jóvenes eternos ¡Tan eterno nuestro amor!
Y bebíamos de nuestros cuerpos roja sangre de color,
en los pliegues de los siglos nunca vimos luz del sol
bellas noches en tinieblas, forajidos del calor.
Una víctima, una rosa... tan romántica mi amada
flor hermosa es la que posa junto a un alma desangrada
y es la mía cual se acaba sobre un ébano clavada,
se deslizan en regueros las entrañas de mi sombra
y en un beso tuyo el dolor... no existe.
Los aullidos de la luna te acompañan dama helada
surca en alas sobre el aura con tu blanco mortecino
en la tierra en que dormimos vuela un frío amanecer
duerme ahora y sueña dulce en mi túnica glacial.
Mi alimento fue la sangre y tú el aliento
una lágrima de rosa, suave lágrima preciosa
tan romántica mí amada...
en un gélido suspiro prisionero de mi herida
mi recuerdo se destruye convirtiéndose en ceniza.
“Cuentista” 2014.