ladulcec
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un conejo blanco
de sombrero rojo
brincó por la cerca
de un patio baldío,
venía saltando
púas y rastrojos
tras los gritos fieros
de un hombre sombrío.
Era un cocinero
blandiendo un cuchillo
y una cacerola
que hacía sonar,
en carrera loca
el pobre conejillo
buscaba escondites
por el humedal.
Se escondió en el tronco
de un papayo viejo
y allí tembloroso
espero el final.
El golpe certero
del hombre mañoso
sentía en sus carnes
muy pronto llegar.
De improviso atisba
la estampa de un oso,
que olía las huellas
del hombre perplejo
y este que lo mira
con ojos miedosos
corre por su vida
sin cena y conejo.
...
versos de mi autoría
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