Luis Elissamburu
Poeta fiel al portal
Disfrutábamos sin saber
de conflictos urbanos.
El hijo del botellero,
uno parecido a mí
y el menor del veterinario.
Compartíamos las bolitas,
autitos y barriletes.
Cada uno atesoraba
figuritas difíciles
e impecables juguetes.
Todos éramos vaqueros,
superhéroes y piratas.
Dueños absolutos
de cualquier potrero
entre la estación y la plaza.
Domadores de calesitas,
coleccionistas de orugas ...
Discutidores en vano
a la órden patriarcal
de no jugar bajo la llúvia.
Generales en jefe
de humildes soldaditos.
Pescadores sin fortuna
de mojarras esquivas,
dentudos y bagrecitos.
Crecer fue el castigo
que a los tres nos separó.
Cada uno por su lado,
en la jungla del adulto,
para siempre, se perdió.