prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quién me ha bendecido con ese tiempo de dardos
y la fugacidad que me asoma a la muerte
y me interna en su bastión de amapola,
quién ha dicho que soy el serafín arrojado a los tigres,
que mañana es una pierna del desastre
dispuesta a calzar sueños de niño tendido al suelo
quién, amor mío, ha cambiado las serpientes de suavidad
que arrastraban tu vestido de noche
por botellas de ausencia?
Yo miro el desenfreno de la inercia
y en el burdel de las horas ensayo nuevas faldas,
mis heridas se prostituyen a plena vista,
quién me ha sumergido en ese orín de ángel
y ha desmembrado sobre mí aviones de la ceniza?
La geometría descalza de los muebles, la geometría apuñalada en sus mínimos rombos
quién me ha regalado esos hombros de campana,
qué sigilo, qué espumas de lo inconcebible roen a la roca que retumba en mi témpano,
qué tumor de isla, qué palmeras de la renuncia has sembrado en mí, dios mío
y la fugacidad que me asoma a la muerte
y me interna en su bastión de amapola,
quién ha dicho que soy el serafín arrojado a los tigres,
que mañana es una pierna del desastre
dispuesta a calzar sueños de niño tendido al suelo
quién, amor mío, ha cambiado las serpientes de suavidad
que arrastraban tu vestido de noche
por botellas de ausencia?
Yo miro el desenfreno de la inercia
y en el burdel de las horas ensayo nuevas faldas,
mis heridas se prostituyen a plena vista,
quién me ha sumergido en ese orín de ángel
y ha desmembrado sobre mí aviones de la ceniza?
La geometría descalza de los muebles, la geometría apuñalada en sus mínimos rombos
quién me ha regalado esos hombros de campana,
qué sigilo, qué espumas de lo inconcebible roen a la roca que retumba en mi témpano,
qué tumor de isla, qué palmeras de la renuncia has sembrado en mí, dios mío