ludmila
Poeta veterano en el portal
Comencé por el sabor de los recuerdos
y se hizo en mí, tu predicado…
consuelo de la sangre en mi memoria
que reduce su tangencial calor en la silueta
que denegada en la retina se diluye
en el santuario colosal de la mirada…
Si sospecho que tu luz se desvanece
en el ancestro del ojal de tus entrañas,
la piel del calendario en los archivos
se renueva entre el ardor cada mañana…
Es como sed en el oasis de tu boca
la avidez del temblor en mi pupila,
yo te rescato en el vacío de los sueños
cada crepúsculo de insomnio,
desvencijada la ilusión por los rincones
se atormenta de temor como una sombra
que amanece cada noche en tu regazo
deshojando la razón y las caricias…
No importa corazón si mis olvidos
te atrapan en el centro de la noria.
y se hizo en mí, tu predicado…
consuelo de la sangre en mi memoria
que reduce su tangencial calor en la silueta
que denegada en la retina se diluye
en el santuario colosal de la mirada…
Si sospecho que tu luz se desvanece
en el ancestro del ojal de tus entrañas,
la piel del calendario en los archivos
se renueva entre el ardor cada mañana…
Es como sed en el oasis de tu boca
la avidez del temblor en mi pupila,
yo te rescato en el vacío de los sueños
cada crepúsculo de insomnio,
desvencijada la ilusión por los rincones
se atormenta de temor como una sombra
que amanece cada noche en tu regazo
deshojando la razón y las caricias…
No importa corazón si mis olvidos
te atrapan en el centro de la noria.
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