Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
De la boca del gato emerge;
el musculo del mundo
y en la alfombra los océanos
se desvisten en el color oscuro del viento,
trafican mariposas por en medio
de cierta melancolía,
en un instante inesperado
me arranco la oreja
y puedo escuchar al otro lado del gato;
sus gestos.
Con los minutos ahorcados puedo esculpir
mi rutina,
coloco la rodilla en el pentagrama
de mis silencios
y una hondonada de suspiros
habita el cielo.
En este estado plumífero
las sensaciones huyen,
por una larga chimenea surge,
(llena de lagos contaminados)
la puerta de una grandiosa gaviota
desnuda,
me entrega un clítoris de cristal
al cual pueda enjuiciar
por su torpeza.
el musculo del mundo
y en la alfombra los océanos
se desvisten en el color oscuro del viento,
trafican mariposas por en medio
de cierta melancolía,
en un instante inesperado
me arranco la oreja
y puedo escuchar al otro lado del gato;
sus gestos.
Con los minutos ahorcados puedo esculpir
mi rutina,
coloco la rodilla en el pentagrama
de mis silencios
y una hondonada de suspiros
habita el cielo.
En este estado plumífero
las sensaciones huyen,
por una larga chimenea surge,
(llena de lagos contaminados)
la puerta de una grandiosa gaviota
desnuda,
me entrega un clítoris de cristal
al cual pueda enjuiciar
por su torpeza.
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