yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es este creer sin sincerarnos,
las ganas del absurdo prioritario;
los romances
donde toda la fe es un desgano.
Y así salimos al sol
a intentarlo,
mordemos un beso con ansia de caníbal,
amamos lo procaz que nos provoca
y por las noches
hartos de ternura
masturbamos con pétalos de hastío
lo poco que nos queda de alma.
Así tú ni yo
amamos hasta odiar lo que aterra,
lo sumiso,
lo indeciso,
lo bastardo
y ponemos al mundo otra mejilla
y optamos por no quitarnos nunca el manto,
caminamos con pasos indecisos
hacia un lugar que no deseamos,
pretendemos engañarnos
con excesos de letargo
y nos morimos poco a poco
lejos del espejo que nos devuelve la imagen:
Victimarios.
Nos encerramos en infancias de decoro
y andamos como piedra en el zapato,
¿Tú mientes?
-Yo tampoco-
Aborrecer el polvo conque estamos hechos
es un principio poco glorioso,
fabular,
¿confabularnos?
Ir de la mano en asociaciones delictivas
y al final del día
recostarnos en los huesos de los muertos
muy ufanos.
Es esta terca humanidad que nos condena
a clavar los dientes y los ojos
en el lado animal del que contiende
con la razón que nos engaña,
todo para vivir en la mentira
de ser perfectos,
inmortales.
Inmorales...
las ganas del absurdo prioritario;
los romances
donde toda la fe es un desgano.
Y así salimos al sol
a intentarlo,
mordemos un beso con ansia de caníbal,
amamos lo procaz que nos provoca
y por las noches
hartos de ternura
masturbamos con pétalos de hastío
lo poco que nos queda de alma.
Así tú ni yo
amamos hasta odiar lo que aterra,
lo sumiso,
lo indeciso,
lo bastardo
y ponemos al mundo otra mejilla
y optamos por no quitarnos nunca el manto,
caminamos con pasos indecisos
hacia un lugar que no deseamos,
pretendemos engañarnos
con excesos de letargo
y nos morimos poco a poco
lejos del espejo que nos devuelve la imagen:
Victimarios.
Nos encerramos en infancias de decoro
y andamos como piedra en el zapato,
¿Tú mientes?
-Yo tampoco-
Aborrecer el polvo conque estamos hechos
es un principio poco glorioso,
fabular,
¿confabularnos?
Ir de la mano en asociaciones delictivas
y al final del día
recostarnos en los huesos de los muertos
muy ufanos.
Es esta terca humanidad que nos condena
a clavar los dientes y los ojos
en el lado animal del que contiende
con la razón que nos engaña,
todo para vivir en la mentira
de ser perfectos,
inmortales.
Inmorales...
Última edición: