Tu alma se divorció de tus acciones,
tuvieron una hija llamada infancia
brutalmente asesinada, lentamente, por la aguja del reloj despertador
que indicaba la hora de ser alguien despertándote del ''sueño'' donde tú eras todo
entre nubes de recuerdos caen gotas de anhelos al cadáver,
desprendiéndole un perfume exquisito
que gozas tanto porque tú hueles a muerto a podrido.
Durante aquel atentado, aprendías aquel baile de los muertos
al ritmo de prejuicios y de las reglas que te dan para vivir,
y ahí están todos en la pista con el suelo en llamas y los titiriteros de DJ;
otro ritmo no puede atravesar su capa cerebral
sienten ira por su terquedad de seguir bailando y bailando sobre el fuego,
los vientos tóxicos generan olas de sus pasos y movimientos
surfeando en ellos la infelicidad o la felicidad de plástico
derrumbando sus sueños en castillos de arena dentro de un mar cerrado,
cerrado por cerros con un ojo gigante incrustado
que te ven cada vez que no haces olas
y al tratar de ir a una playa mejor, aparecen gaviotas con forma de dedo índice
yendo hacia ti, incomodándote, sembrándote la idea de que es mejor seguir haciendo olas
sin gaviotas ni cerros, cómodo sentado en un sofá,
pero estás sentado sobre ti mismo aplastándote
mientras tu alma y tus acciones siguen divorciados,
así que no se si eres tú mismo con acciones hechas junto a tu alma,
o un falso tú con acciones creadas para evitar miradas y señalamientos
con una flor artificial de adorno.
tuvieron una hija llamada infancia
brutalmente asesinada, lentamente, por la aguja del reloj despertador
que indicaba la hora de ser alguien despertándote del ''sueño'' donde tú eras todo
entre nubes de recuerdos caen gotas de anhelos al cadáver,
desprendiéndole un perfume exquisito
que gozas tanto porque tú hueles a muerto a podrido.
Durante aquel atentado, aprendías aquel baile de los muertos
al ritmo de prejuicios y de las reglas que te dan para vivir,
y ahí están todos en la pista con el suelo en llamas y los titiriteros de DJ;
otro ritmo no puede atravesar su capa cerebral
sienten ira por su terquedad de seguir bailando y bailando sobre el fuego,
los vientos tóxicos generan olas de sus pasos y movimientos
surfeando en ellos la infelicidad o la felicidad de plástico
derrumbando sus sueños en castillos de arena dentro de un mar cerrado,
cerrado por cerros con un ojo gigante incrustado
que te ven cada vez que no haces olas
y al tratar de ir a una playa mejor, aparecen gaviotas con forma de dedo índice
yendo hacia ti, incomodándote, sembrándote la idea de que es mejor seguir haciendo olas
sin gaviotas ni cerros, cómodo sentado en un sofá,
pero estás sentado sobre ti mismo aplastándote
mientras tu alma y tus acciones siguen divorciados,
así que no se si eres tú mismo con acciones hechas junto a tu alma,
o un falso tú con acciones creadas para evitar miradas y señalamientos
con una flor artificial de adorno.
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