Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
La codorniz con su chaleco.
(Responsabilidades de un padre)
Había una vez una codorniz con su chaleco,
el cielo surcaba en busca de ramitas.
Llegado a casa lo recibían las alitas
de su mujer y sus polluelos.
Era arduo su trabajo bajo el día,
buscar comida, construir un nido nuevo,
y sin embargo, la codorniz con su chaleco
Nunca ante el cansancio se rendía.
Poco a poco las ramitas se apilaban,
poco a poco el nido ya lucía,
y en su mente, el siempre los veía
Danzando alegres por su nueva casa.
Era esta la inspiración para el trabajo,
era esta la misión del día a día,
llevar ramitas pa cuidarlos
Y hacer un nido pa ellos de alegría.
Al poco tiempo su casita estaba,
al poco tiempo su familia,
al mucho tiempo de ellos él cuidaba
Con su corazón, su pico y con su vida.
-La codorniz con su chaleco-
(Responsabilidades de un padre)
Había una vez una codorniz con su chaleco,
el cielo surcaba en busca de ramitas.
Llegado a casa lo recibían las alitas
de su mujer y sus polluelos.
Era arduo su trabajo bajo el día,
buscar comida, construir un nido nuevo,
y sin embargo, la codorniz con su chaleco
Nunca ante el cansancio se rendía.
Poco a poco las ramitas se apilaban,
poco a poco el nido ya lucía,
y en su mente, el siempre los veía
Danzando alegres por su nueva casa.
Era esta la inspiración para el trabajo,
era esta la misión del día a día,
llevar ramitas pa cuidarlos
Y hacer un nido pa ellos de alegría.
Al poco tiempo su casita estaba,
al poco tiempo su familia,
al mucho tiempo de ellos él cuidaba
Con su corazón, su pico y con su vida.
-La codorniz con su chaleco-