Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Fotosíntesis de caricias que se alimentan,
y se menosprecian entre sí, reciben su alimento
de sales derramadas en playas ahorcadas,
estamos todos sobreviviendo...
Incendios de piedras que retienen el recuerdo
en su dureza prehistórica, el semen de la tarde
en el piso derramado con láctea sonrisa
del universo; el mío.
Existen apareamientos que huyen el contacto,
algodones en los cielos que meditan los cabos,
y entre piernas de tablones vacíos, se agita
una rama solitaria escupiendo el deseo.
Es el torso de la nostalgia
esencial para cimentar la soledad
de las murallas en la frente,
donde se escriben los falsos sentidos
de pertenencia, allí en la hoguera del perdón
que te hace levitar la desesperante y aburrida
tarde del domingo...
y se menosprecian entre sí, reciben su alimento
de sales derramadas en playas ahorcadas,
estamos todos sobreviviendo...
Incendios de piedras que retienen el recuerdo
en su dureza prehistórica, el semen de la tarde
en el piso derramado con láctea sonrisa
del universo; el mío.
Existen apareamientos que huyen el contacto,
algodones en los cielos que meditan los cabos,
y entre piernas de tablones vacíos, se agita
una rama solitaria escupiendo el deseo.
Es el torso de la nostalgia
esencial para cimentar la soledad
de las murallas en la frente,
donde se escriben los falsos sentidos
de pertenencia, allí en la hoguera del perdón
que te hace levitar la desesperante y aburrida
tarde del domingo...
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