hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando aireo los estantes de mi memoria,
entre tanto trasto abandonado
titila a veces un recuerdo semi-agotado
de algún suceso que no quiere ser olvidado.
Allí,
entre telarañas de experiencias mal vividas
y del polvillo que desprenden los fracasos
se puede a veces escuchar el débil latido
de un pensamiento o de un hecho que ha valido.
No son muchos, lo sé, pero hay algunos
que justifican tanto aire respirado,
tantos años empujando la carreta
por este camino que la vida me ha marcado.
Lo rescato entonces, por un momento
y aliso sus alas de pájaro maltratado,
le saco brillo a sus dolores amenguados
y lo devuelvo reluciente y reparado.
Así recorro los anaqueles del pasado
cuando el presente se muestra tan desabrido
cuando ya no quedan motivos ni razones
para creer que lo que venga será mejor que lo vivido.
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