hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cruzan ante mi como espectros
como testigos de mi propio naufragio.
Por delante de ellos
como abriéndoles camino
como a una lata vacía
van pateando a su destino.
Las manos en los bolsillos,
los hombros caídos
y toda la derrota en sus ojos vacíos.
Arrastran su juventud
como si fuese una bolsa,
no solo cargan con sus años,
también soportan los míos.
Así recorren las calles de la ciudad presidio,
no han perdido el rumbo,
es que nunca lo han tenido.
Lo han probado todo, nada les ha servido:
El sexo urgente de los amores mentidos,
El alcohol que se niega a darles el olvido,
y ese polvo blanco, que les dio algún amigo
ése que, dijeron, mataba el hastío.
Más solo les daba más bronca
y vacío.
De todo los visto
lo que más me ha dolido
son las sonrisas tatuadas
en sus caras de niños.
Será que llevo una igual,
será que soy su destino.