titiritero
Poeta asiduo al portal
Una mañana gris
una camarera alta y morena
extendió un mantel a cuadros
sobre la mesa de la terraza,
un rato las nubes
abrieron un hueco al sol,
un plato redondo y blanco
de pronto se apareció.
- ¿Qué desea caballero?
- ¿Qué deseo?
- ¡Sí, señor!
- ¡Deseo un deseo
oírte la voz
mirarte a los ojos
sentir tu calor
tomar un café
reírme contigo
hacerte el amor!
- ¡Lo siento señor
no queda de eso
se nos agotó!
Un rato las nubes
taparon al sol,
la hora del cierre
se nos anunció.
- Mañana, señor, vuelva usted mañana
deje que lo piense un poco mejor.
Al día siguiente no vino la chica
sirvió un camarero.
- ¿Qué toma señor?
- Lo mismo de siempre.
- ¡Muy bien, sí señor!
una camarera alta y morena
extendió un mantel a cuadros
sobre la mesa de la terraza,
un rato las nubes
abrieron un hueco al sol,
un plato redondo y blanco
de pronto se apareció.
- ¿Qué desea caballero?
- ¿Qué deseo?
- ¡Sí, señor!
- ¡Deseo un deseo
oírte la voz
mirarte a los ojos
sentir tu calor
tomar un café
reírme contigo
hacerte el amor!
- ¡Lo siento señor
no queda de eso
se nos agotó!
Un rato las nubes
taparon al sol,
la hora del cierre
se nos anunció.
- Mañana, señor, vuelva usted mañana
deje que lo piense un poco mejor.
Al día siguiente no vino la chica
sirvió un camarero.
- ¿Qué toma señor?
- Lo mismo de siempre.
- ¡Muy bien, sí señor!