Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Calderilla del infierno
Nunca habíamos estado tan solos,
el deseo y ganas no me faltaban;
pero tu sangre perdida
y la otra ajena en la calle
quisieron resistir algún destiempo...
¡Doblaste!,
lo que daría por doblarte dentro;
por eso hoy, doblarme queda,
vientos me visten de Circe,
porque ayer te vi, Moneda,
calderilla del infierno.
Nunca habíamos estado tan solos,
el deseo y ganas no me faltaban;
pero tu sangre perdida
y la otra ajena en la calle
quisieron resistir algún destiempo...
¡Doblaste!,
lo que daría por doblarte dentro;
por eso hoy, doblarme queda,
vientos me visten de Circe,
porque ayer te vi, Moneda,
calderilla del infierno.