El silencio posee un lenguaje,
de gritos, susurros y caricias se compone.
Dice buscar un verso, no un ropaje.
Aparece, seduce, marca y se esconde.
Su tacto, siempre inesperado
eriza la piel de aquel que es elegido.
Transforma su pensar, su sentir, su percepción,
sublime es su tentación.
Conoce los secretos enquistados por el viaje,
baila con lo trágico y su beso lo convierte
en una forma bella en la que puedes aliviarte.
Demasiada historia para tan poco equipaje.
Su sencillez es su mayor complejidad,
sus labios son un infierno angelical,
su mirada extraña destila piedad,
¿quién puede merecer su cariz astral?
La noche que transmite con su andar es eterna,
su calma interrumpe el pasar de los segundos,
vistiéndolos de gala y nos abre sus mundos.
Así es como suaviza el sentir de la cadena.
Es la desnudez del Ser por un instante.
La búsqueda del verso que desea amante.
Es la vida dándose un sentido.
El endeble refugio del eterno fugitivo.
Su amor es íntimo, su descripción
es una razón que la razón desconoce.
El alma necesita de su abrigo y de su roce.
Da perfección a la imperfección.
Se adentra en los rincones más temidos,
su voz genera una tenue luz.
Su melodía escribe a los sollozos
mientras dibuja y aleja la cruz.
Permite el encuentro de la verdad
que muestra con la mentira que demuestra.
Observa su abrazo y su tempestad,
y espera, sin cerrar la puerta.
Sus ofensas hablan de cariño,
de salvarse siendo un niño,
de que la poesía es un arte del silencio,
de la necesidad de asomarse al precipicio.
Alejado de la angustia que supone la condena,
escucha, sabe que respira de ella.
Inolvidable es la fragancia de su huella.
Así es como suaviza el sentir de la cadena.
Es la desnudez del Ser por un instante.
La búsqueda del verso que desea amante.
Es la vida dándose un sentido.
El endeble refugio del eterno fugitivo.
Hoy, día 31 de diciembre,
he querido rendir un homenaje
al silencio y su lenguaje,
el cual ha estado, este año, siempre
que oscuridad ha querido aparecerse.
Junto a la poesía, me ha hecho renacer.
Unidos, pude ser más fuerte
ojalá nunca vaya a desaparecer.
de gritos, susurros y caricias se compone.
Dice buscar un verso, no un ropaje.
Aparece, seduce, marca y se esconde.
Su tacto, siempre inesperado
eriza la piel de aquel que es elegido.
Transforma su pensar, su sentir, su percepción,
sublime es su tentación.
Conoce los secretos enquistados por el viaje,
baila con lo trágico y su beso lo convierte
en una forma bella en la que puedes aliviarte.
Demasiada historia para tan poco equipaje.
Su sencillez es su mayor complejidad,
sus labios son un infierno angelical,
su mirada extraña destila piedad,
¿quién puede merecer su cariz astral?
La noche que transmite con su andar es eterna,
su calma interrumpe el pasar de los segundos,
vistiéndolos de gala y nos abre sus mundos.
Así es como suaviza el sentir de la cadena.
Es la desnudez del Ser por un instante.
La búsqueda del verso que desea amante.
Es la vida dándose un sentido.
El endeble refugio del eterno fugitivo.
Su amor es íntimo, su descripción
es una razón que la razón desconoce.
El alma necesita de su abrigo y de su roce.
Da perfección a la imperfección.
Se adentra en los rincones más temidos,
su voz genera una tenue luz.
Su melodía escribe a los sollozos
mientras dibuja y aleja la cruz.
Permite el encuentro de la verdad
que muestra con la mentira que demuestra.
Observa su abrazo y su tempestad,
y espera, sin cerrar la puerta.
Sus ofensas hablan de cariño,
de salvarse siendo un niño,
de que la poesía es un arte del silencio,
de la necesidad de asomarse al precipicio.
Alejado de la angustia que supone la condena,
escucha, sabe que respira de ella.
Inolvidable es la fragancia de su huella.
Así es como suaviza el sentir de la cadena.
Es la desnudez del Ser por un instante.
La búsqueda del verso que desea amante.
Es la vida dándose un sentido.
El endeble refugio del eterno fugitivo.
Hoy, día 31 de diciembre,
he querido rendir un homenaje
al silencio y su lenguaje,
el cual ha estado, este año, siempre
que oscuridad ha querido aparecerse.
Junto a la poesía, me ha hecho renacer.
Unidos, pude ser más fuerte
ojalá nunca vaya a desaparecer.