Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La esperanza rota
Movió la cabeza,
pensó en el suelo;
calló por pereza,
perdió su vuelo.
H - ¡Qué ocurrencia!
M- ¿Qué ocurre, hija?
H - No ocurre nada, madre.
Estaba pensando en voz alta.
M - Bien, pues sigamos...
¡Qué ocurrencia!
Sus uvas dejaron lágrimas
como vino avinagrado,
y el espejo tuvo lástima,
se rompió en mil retratos
semejantes de esperanza
contenida en sus pedazos.
Y allí quedó el cuchillo
como un espejo,
trastornado de presencia.
A través de un cristal
al crujir muriendo estrella
de la muerte, levantarse,
ocurrente, sobre ella.
M -Antes de tener un hijo
plántate frente al espejo
y pregúntale si es necesario
discutir con otro
cuando puedes discutir contigo.
H Adiós, madre,
recuerdos a tus hijos.
Movió la cabeza,
pensó en el suelo;
calló por pereza,
perdió su vuelo.
H - ¡Qué ocurrencia!
M- ¿Qué ocurre, hija?
H - No ocurre nada, madre.
Estaba pensando en voz alta.
M - Bien, pues sigamos...
¡Qué ocurrencia!
Sus uvas dejaron lágrimas
como vino avinagrado,
y el espejo tuvo lástima,
se rompió en mil retratos
semejantes de esperanza
contenida en sus pedazos.
Y allí quedó el cuchillo
como un espejo,
trastornado de presencia.
A través de un cristal
al crujir muriendo estrella
de la muerte, levantarse,
ocurrente, sobre ella.
M -Antes de tener un hijo
plántate frente al espejo
y pregúntale si es necesario
discutir con otro
cuando puedes discutir contigo.
H Adiós, madre,
recuerdos a tus hijos.