ASTRO_MUERTO
Poeta fiel al portal
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SISTEMA DE LORENZ
r = 28
σ = 10
b = 8/3
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SISTEMA DE LORENZ
r = 28
σ = 10
b = 8/3
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Vos no lo sabes, pero tengo en el hipotálamo un quehacer truncado, semejante a una cama colgando desde lo hondo de una nube en pareidolia a mi lengua, un péndulo constituido por un tubo, + un lápiz, + un fluido lubricante de morbos, una láctea góndola de piel controvertida por un remo erecto en un mar de tus mismísimos cabellos, una lasciva sensación de estar incinerando nervios, y una cuenta pendiente:1… 2… 3…
& 1… & 2… y otra vez,
y el pulso en un alambre galvanizado con ausencias,
y el polímero de metil butadieno ceñido a la esponjosa observación de que,
si tan sólo una de las variables iniciales hubiera sido un poco diferente,
hubieras podido describir la líquida parábola
en la delgada tela de este juicio.
Y ahora que te leo este poema
me estarás mirando los labios,
y pensarás en la locura,
y dudarás forte forte, ma non troppo,
porque estarás oyendo cumplirse la promesa;
y te estoy mirando las piernas,
te estoy mirando las piernas y pienso en lo ígneo y lo níveo,
en lo que ocultas bajo la memoria de tus blusas y tus telas grises,
en tus probabilísticos encajes negros como un beso de panthera pardus y onca.
Preguntarás, a lo mejor, dónde me he metido estos años,
cuál es que cambió tanto mi labia,
por qué me he vuelto ˃ mi cuerpo
o preguntarás, en fin, quién es el que soy,
y te diré ser simplemente un NN,
un oficinista y paleontólogo frustrado que escribe espejos mientras sufre través de los cristales
la enorme rumorada de edificios, la actitud himenóptera del pueblo,
haciendo el alcance inoportuno, de que ciertas torres,
se parecen a vos cuando te alejas;
y pensarás en qué se parece lo dicho a las lepidópteras,
y probablemente te hablaré de los sistemas caóticos,
de su alta sensibilidad a las pequeñas variaciones,
de las relaciones humanas,
y no dirás, pero tratarás de entender todavía
en qué se parece lo dicho a lo poemático,
y te diré,
y te diré que la poesía es un sistema caótico,
hablando, por ejemplo, de las 9 mutaciones que ha sufrido este poema.
Pero estarás callada,
oyéndome,
como solías hacerlo
mientras sigo empecinado en mirarte las piernas
y pensando en tus mismísimas caderas,
en la tensión de tu carne,
en el misterio húmedo de tus labios difuminados ya de tanta remembranza,
en el hipnótico vaivén de tu pelvis
que flagela el gris asfalto con un par de látigos furiosos que sucumbe en 2 tacones,
en tu cabello negro, al viento, cual una explosión de filamentos ondulantes
o en tu rostro albo,
en los muchos coloridos de tus prendas,
pero, a la manera del recuerdo, todo te será dicho en escala de grises,
a la asombrosa tasa de 333 fotogramas por segundo,
mientras pienso en lo felino,
en lo salvaje,
en las garras,
en la ferocidad diminuta,
en lo probable,
en vos,
en yo,
y en el diagrama de Lorenz.
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& 1… & 2… y otra vez,
y el pulso en un alambre galvanizado con ausencias,
y el polímero de metil butadieno ceñido a la esponjosa observación de que,
si tan sólo una de las variables iniciales hubiera sido un poco diferente,
hubieras podido describir la líquida parábola
en la delgada tela de este juicio.
Y ahora que te leo este poema
me estarás mirando los labios,
y pensarás en la locura,
y dudarás forte forte, ma non troppo,
porque estarás oyendo cumplirse la promesa;
y te estoy mirando las piernas,
te estoy mirando las piernas y pienso en lo ígneo y lo níveo,
en lo que ocultas bajo la memoria de tus blusas y tus telas grises,
en tus probabilísticos encajes negros como un beso de panthera pardus y onca.
Preguntarás, a lo mejor, dónde me he metido estos años,
cuál es que cambió tanto mi labia,
por qué me he vuelto ˃ mi cuerpo
o preguntarás, en fin, quién es el que soy,
y te diré ser simplemente un NN,
un oficinista y paleontólogo frustrado que escribe espejos mientras sufre través de los cristales
la enorme rumorada de edificios, la actitud himenóptera del pueblo,
haciendo el alcance inoportuno, de que ciertas torres,
se parecen a vos cuando te alejas;
y pensarás en qué se parece lo dicho a las lepidópteras,
y probablemente te hablaré de los sistemas caóticos,
de su alta sensibilidad a las pequeñas variaciones,
de las relaciones humanas,
y no dirás, pero tratarás de entender todavía
en qué se parece lo dicho a lo poemático,
y te diré,
y te diré que la poesía es un sistema caótico,
hablando, por ejemplo, de las 9 mutaciones que ha sufrido este poema.
Pero estarás callada,
oyéndome,
como solías hacerlo
mientras sigo empecinado en mirarte las piernas
y pensando en tus mismísimas caderas,
en la tensión de tu carne,
en el misterio húmedo de tus labios difuminados ya de tanta remembranza,
en el hipnótico vaivén de tu pelvis
que flagela el gris asfalto con un par de látigos furiosos que sucumbe en 2 tacones,
en tu cabello negro, al viento, cual una explosión de filamentos ondulantes
o en tu rostro albo,
en los muchos coloridos de tus prendas,
pero, a la manera del recuerdo, todo te será dicho en escala de grises,
a la asombrosa tasa de 333 fotogramas por segundo,
mientras pienso en lo felino,
en lo salvaje,
en las garras,
en la ferocidad diminuta,
en lo probable,
en vos,
en yo,
y en el diagrama de Lorenz.
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