Sebastian Dusalgi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre los delirios del averno,
Belcebú me sostiene en su sombra.
Soy el ángel de la Bestia,
y siento el repudio de la piedad.
Me arropa del silencio de la oscuridad
y besa mi frente impía.
Los muertos bailan ante mi
como marionetas , enanos repulsivos
tocan el espíritu desnudo
de una mujer hermosa, que sostiene
el cáliz de la muerte,
el veneno del sueño convertido en éxtasis.
No soy mas que una simple sombra
en el mundo de los fariseos,
y mi alma está en la penumbra
sostenida por las garras santas del Demonio.
Pape Satán, Pape Satán
no me sueltes de tu mano.
Sebastian Dusalgi.
Belcebú me sostiene en su sombra.
Soy el ángel de la Bestia,
y siento el repudio de la piedad.
Me arropa del silencio de la oscuridad
y besa mi frente impía.
Los muertos bailan ante mi
como marionetas , enanos repulsivos
tocan el espíritu desnudo
de una mujer hermosa, que sostiene
el cáliz de la muerte,
el veneno del sueño convertido en éxtasis.
No soy mas que una simple sombra
en el mundo de los fariseos,
y mi alma está en la penumbra
sostenida por las garras santas del Demonio.
Pape Satán, Pape Satán
no me sueltes de tu mano.
Sebastian Dusalgi.