MI querido Lukas, abrazos. No estoy tan de acuerdo con eso de que la vejez en mental, y no lo estoy ante la evidencia que queda al descubierto el pastillero con todas esas dosis diarias necesarias para ayudar en la relación diaria de la glucosa, el reflujo, la amnesia, la próstata y otras que pronto aparecerán cuando se llega a cierta edad. Es testimonio innegable de que la edad tiene sus efectos corporales que se sienten.
En efecto, la gota orada la piedra; el viento erosiona la montaña. Nada ni nadie escapan del desgaste. No mientras viva en un mundo "físico". Cada golpe, cada roce, curten la mano.
El espíritu (llamémosle espíritu al énfasis que se le pone a las ganas de vivir) es tangible. Es un bien que se puede tocar. Claro que es más complejo hacerlo con nuestras manos pero, la ciencia (la mecánica cuántica) nos ha enseñado que, a un micro-nivel, todo es un fenómeno mecánico. Ya sabe... sin meterse mucho en el tema: impulsos eléctricos, partículas, imágenes que se graban en la retina, sonidos que vibran en el tímpano... esas "sensaciones" tan tangibles. Es a algo de esta pequeña escala a lo que me refería. El pensamiento, el alma, el espíritu o como se le conozca a ese amor por la vida, no es ajeno al paso de los años, pero se encuentran mejor resguardados. Y como el pensamiento, la razón, suelen ser lo último que dura junto a nosotros, en mejores condiciones, a ellos me refería cuando hablo de mantenerlos vivos y saludables. De protegerlos con un espíritu jovial. De no amargarse, de alejarse de las negatividades. Es aire puro en pequeñas dosis.
Tu poema, muy interesante. Pero no sé... yo estoy preparado para que llegue la hora, consciente de ello y no temo; pero tampoco estoy así como "listo", no sé si alguien lo esté. A mi mujer y a mí como que la cercanía de "la hora" nos ha producido un efecto de muy consciente madurez. Pensamos que de aquí para adelante cada minuto es más valioso que nunca. Cierto es que durante toda la vida cada minuto es igual de importante, pero, esa cercanía de la hora ha despertado un interés mayúsculo en no dejar pasar ese mínimo instante.
Nadie que ame la vida y le gusta estar acá, se va a encontrar listo. Nadie con ganas de pelear. Pero no se preocupe querido amigo, he dicho y repito, que los poetas somos inmortales. Vivimos a través de nuestras palabras. Larga vida a usted y sus seres queridos
Me comparo con tu padre en eso de mostrarte su auto nuevo, estamos por comprar una Harley Davidson con asiento para dos plazas y juntarnos con los viejos amigos para hacer el recorrido interestatal en grupo. Esto es una remembranza, pues en la "prepa" ya tuve una de arranque de patada y el clutch en el pedal. Tal vez en la aceptación del tiempo somos diferentes, creo que he vivido demasiado y que la he gozado igual. Ha servido en ello mi ateísmo. Mi vida ha sido plena y ausente de esas influencias condicionadoras y atemorizantes.
Ah, si me encantan las H.D. Las motos en general. Tengo preferencia por las de pista, pero desde chiquito, fascinación por las rutas, el espíritu aventurero.... hasta recuerdo ser un crío y juntar tarjetas de los cigarrillos Camel, que permitían armar un álbum con todo el recorrido de la mítica ruta 66. Me recuerda una canción buenísima que le dejo:
[video]www.youtube.com/watch?v=S4oIHn_FQwU[/video]
Y a propósito, una de las bestias que siempre soñé manejar, es una Heritage
No sé que edad tenga tu padre pero, viejo y todo, la emoción es el sabor de la vida. No le recomiendo una Harley pero si ya se compró el auto de sus sueños, no le haría mal recorrer todo Suramérica, quemar llantas, si puede.
Me llamó la atención eso de "el viento no flamea en la calvicie", será por el alborotamiento de los cabellos al ir en un auto descubierto. Yo siempre quise ser calvo para ahorrarme el estilista, y no se me ha caído un maldito pelo. En la moto se usa un casco vikingo.
"el viento no flamea en la calvicie" . Perdemos muchas oportunidades. Dejamos muchas cosas para mañana. Cosas que después no se consiguen, por haber perdido tiempo en banalidades, como el dinero, la comodidad, el miedo detrás de todo... Alguno me dirá que nunca es tarde para hacer algo. Claro, nunca es tarde para intentar las cosas y con esfuerzo se consigue, pero algunas oportunidades, como el cabello, cuando se caen, no vuelven a aparecer.
Creo que este es el último año que trabajo, trabajar para mí no quiere decir ir a una oficina o tener un patrón. Por fortuna soy mi propio patrón. Estaré pues más libre, con mi reflujo controlado con un maravilloso jugo de sábila y mis omeprazol (otro de mis imprescindibles).
El tiempo perdido es irremediablemente perdido, no hay quien lo recupere. Y vivir con el corazón roto es terriblemente, criminalmente, lesivo para la vida. No es fácil, considero casi un imposible, a estas alturas del partido hallar una pareja que me soporte y que yo la soporte a ella. Por eso, qué bueno que la que hallé fue excepcionalmente adecuada y no una con la cual la vida hubiera sido siempre un permanente conflicto. Mejor solo siempre que vivir una vida así.
Me gustó el verso final, ha sido el credo de mi vida y mi predicado: no se justifica vivir con miedo, también no se justifica callar, pensar como dicen que tienes que pensar, comportarte como dicen que debes hacerlo, vivir para complacer a los demás. Dejar de ser tú para ser lo que los demás quieren que seas. Nunca, jamás... jamás doblar la rodilla ante nada ni nadie.
Mi querido Lukas, parece que el poema fue escrito para mí. Para mis tiempos y como que incide en mi circunstancia.
Te pido disculpas por tan largo comentario y por hacerlo tan personal. Vi a tu padre en el poema, te lo juro. No sé si tu padre sea así o si la obra sea sobre un personaje virtual. Pero una cosa sí tiene, y es una muy cercana alusión a mi persona y a mi circunstancia frente al rescoldo de vida. Muchas gracias por crear un poema sobre "nosotros". Muchas cosas hermosas leí aquí, pero esta tuya me gustó sobremanera. Gracias poeta. Un abrazo.