danie
solo un pensamiento...
Vaga con paso raudo el penitente,
contemplando la noche y su destino,
mirando el colofón de aquél poniente,
cegado por la mano del ladino.
Lucero de las sombras que encandila
con esa opacidad que da el deceso,
con su lúgubre aliento despabila
la vidorra devota y su proceso.
Implora por la crónica pereza,
por su brote marchito de existencia,
por el error, el vicio y su bajeza;
bajo el manto de un Dios y su clemencia.
¡Su doctrina será su vituperio
y este puede derroca al mismo imperio!
contemplando la noche y su destino,
mirando el colofón de aquél poniente,
cegado por la mano del ladino.
Lucero de las sombras que encandila
con esa opacidad que da el deceso,
con su lúgubre aliento despabila
la vidorra devota y su proceso.
Implora por la crónica pereza,
por su brote marchito de existencia,
por el error, el vicio y su bajeza;
bajo el manto de un Dios y su clemencia.
¡Su doctrina será su vituperio
y este puede derroca al mismo imperio!
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