danie
solo un pensamiento...
Con la fina percepción que tiene el ojo de una aguja
se ve la luz de la hoguera
sobre el manto flagelado de las vírgenes y santos…
¡Oh cruz con clavos oxidados y espinas marchitas!
¡Oh corona con pinchos percudidos que reseca la savia fructífera!
¡Oh lanza clavada en la costilla del mundo
que vierte la sangre en el sotillo de la existencia!
que vierte la sangre en el sotillo de la existencia!
Apostura y garbaría de los seres alados bebiendo del cáliz
que se llenan con el terno de la árida arena obscena.
Ojos ciegos destilando blasfemias en sus yerros,
ojos no videntes de la humanidad y su clérigo
frente al mogote del escarnio y sus hedores nauseabundos
que manan sus fétidas y viciadas almas,
mientras arden en las fauces del averno,
como miserables alimañas
que corrompen los aposentos del cuerpo…
En Belén la luna vela la curva nívea del ocaso que pulula,
por la cólera de un rayo sazonando la herida del cielo,
con lágrimas de la virgen que ahogan
los labrantíos de la esperanza y el resguardo,
con la pena bebida como el vino de la sangre de nuestros sueños…
La lanza de Longino con su mano romana,
(ya consagrada santa por el catolicismo)
atravesando el cuerpo del bautismo y la eucaristía,
mezclando la sangre con agua que segrega la costilla de Cristo,
así como broto Eva del mismo costado de Adán.
Así se despliega el escepticismo de la burla hereje de la barbarie
sobre el manto monopólico eclesiástico.
Sentencias y dictámenes que nos salvan y la vez nos condenan…
¡Oh centurión Longino! ¡Perdón, Santo Longino!
No sabes lo que haces conservando tu gloria
únicamente en las manos escabrosas de Pilatos
y actualmente en el vaticinio.
Dios Perdónelos, no saben lo que hacen.
Dios perdónennos, solo estamos ciegos.
Dios perdóneme por el legado del gazapo.
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