Giuliette
Poeta recién llegado
Camino por la calle.
Es noche cerrada,
y acabo de estacionar el coche.
El frío se cuela por mi abrigo,
oigo un ruido,
y me estremezco,
temerosa a lo desconocido.
La noche lo cambia todo,
convierte algo simple,
y lo hace tenebroso.
A mi izquierda,
casa con reja,
reja antigua,
que al soplar el viento se queja.
Viento chismoso,
quiere contarme su historia,
dice que lleva mucho tiempo sin contarse.
Hogar de fantasmas,
de seres espectrales,
que allí se juntaban,
a planear sus maldades.
Un día una niña entró,
presa de la curiosidad;
se encontraban en plena reunión,
los espectros, qué duda habrá.
La pequeña los oyó decir,
que un antiguo demonio invocaban allí.
Sintió temblar toda la casa,
y oyó un grito de demonio sin alma,
los vidrios se rompieron,
y la bestia se presentó.
Su cuerpo rojo intenso,
a la sangre a la niña recordó,
tenía garras y una expresión tan sombría,
que la pobre no se percató que tembló.
Un grito salió de su pecho,
y la bestia al instante la divisó.
Se acerco a ella, tan cerca,
que la niña sintió su respiración.
Dicen que vió en su alma,
algo tan puro que se asustó,
de su pecho brotó tal luz,
que inundó toda la habitación.
La niña cerró los ojos,
y al abrirlos descubrió,
que un ángel la observaba,
desde la misma posición.
Los fantasmas al comprender,
lo ilógico de la situación,
se llenaron de rabia,
y destruyeron todo a su paso.
El ángel salvó a la niña,
y desde entonces la cuidó,
prometió protegerla,
y en su ángel guardián se convirtió.
Más en esta noche oscura,
me susurra otra versión,
la historia cambia de situación,
y a la pobre niña,
el demonio la mató.
Es noche cerrada,
y acabo de estacionar el coche.
El frío se cuela por mi abrigo,
oigo un ruido,
y me estremezco,
temerosa a lo desconocido.
La noche lo cambia todo,
convierte algo simple,
y lo hace tenebroso.
A mi izquierda,
casa con reja,
reja antigua,
que al soplar el viento se queja.
Viento chismoso,
quiere contarme su historia,
dice que lleva mucho tiempo sin contarse.
Hogar de fantasmas,
de seres espectrales,
que allí se juntaban,
a planear sus maldades.
Un día una niña entró,
presa de la curiosidad;
se encontraban en plena reunión,
los espectros, qué duda habrá.
La pequeña los oyó decir,
que un antiguo demonio invocaban allí.
Sintió temblar toda la casa,
y oyó un grito de demonio sin alma,
los vidrios se rompieron,
y la bestia se presentó.
Su cuerpo rojo intenso,
a la sangre a la niña recordó,
tenía garras y una expresión tan sombría,
que la pobre no se percató que tembló.
Un grito salió de su pecho,
y la bestia al instante la divisó.
Se acerco a ella, tan cerca,
que la niña sintió su respiración.
Dicen que vió en su alma,
algo tan puro que se asustó,
de su pecho brotó tal luz,
que inundó toda la habitación.
La niña cerró los ojos,
y al abrirlos descubrió,
que un ángel la observaba,
desde la misma posición.
Los fantasmas al comprender,
lo ilógico de la situación,
se llenaron de rabia,
y destruyeron todo a su paso.
El ángel salvó a la niña,
y desde entonces la cuidó,
prometió protegerla,
y en su ángel guardián se convirtió.
Más en esta noche oscura,
me susurra otra versión,
la historia cambia de situación,
y a la pobre niña,
el demonio la mató.