Poetita azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
SOY UN ALMA ENAMORADA: 2DA PARTE
Escrutando hondo en aquella negrura noche,
permanecí rezando, tonto y temeroso,
levantando el mentón, hacia el cielo
miré cruzar una estrella fugaz
La piel se hiela, al oír decir del viento otra vez,
he amado y también me he enamorado,
ahora puedes dejarme descansar en paz.
Dejarte descansar en paz, de ninguna manera
Soy el único humano mortal que te puede hablar
Poco pertinente, para amar a una doncella muerta
El viento empieza a soplar,
las hojas vuelan como plumas
¡Regresa! _exclamé_ sólo; ante las estrellas
De las entrañas de la luna logre escuchar,
Volver; nunca más
Gélido y escéptico quise descubrir el misterio
Una mordaz llovizna castigaba al cementerio
Por un momento me quedé reflexionando
¡Dios! ¡Ayúdame!, hasta ahora no he visto a mi amada,
en el ébano derecho se dibujaba unas letras ,
se podía leer, con el resplandor de una lámpara
Soy un alma enamorada
En esto cavilaba; frente a la lápida,
sin un gesto, sin pronunciar una palabra,
acariciado por la luz de una luciérnaga,
abrigado por un terciopelo; en plena tiniebla
Un cuervo tartamudeando empezó a exclamar
¡Vete a casa!, ¡vete ya!
La alma enamorada; no volverá; nunca más
Escrutando hondo en aquella negrura noche,
permanecí rezando, tonto y temeroso,
levantando el mentón, hacia el cielo
miré cruzar una estrella fugaz
La piel se hiela, al oír decir del viento otra vez,
he amado y también me he enamorado,
ahora puedes dejarme descansar en paz.
Dejarte descansar en paz, de ninguna manera
Soy el único humano mortal que te puede hablar
Poco pertinente, para amar a una doncella muerta
El viento empieza a soplar,
las hojas vuelan como plumas
¡Regresa! _exclamé_ sólo; ante las estrellas
De las entrañas de la luna logre escuchar,
Volver; nunca más
Gélido y escéptico quise descubrir el misterio
Una mordaz llovizna castigaba al cementerio
Por un momento me quedé reflexionando
¡Dios! ¡Ayúdame!, hasta ahora no he visto a mi amada,
en el ébano derecho se dibujaba unas letras ,
se podía leer, con el resplandor de una lámpara
Soy un alma enamorada
En esto cavilaba; frente a la lápida,
sin un gesto, sin pronunciar una palabra,
acariciado por la luz de una luciérnaga,
abrigado por un terciopelo; en plena tiniebla
Un cuervo tartamudeando empezó a exclamar
¡Vete a casa!, ¡vete ya!
La alma enamorada; no volverá; nunca más
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