Birbiloke
Poeta adicto al portal
El tiempo no existe
en este lugar
apartado del mundo.
Una millonésima parte
de un microsegundo.
Mil años...
minutero, Minotauro.
¿ Que hago aquí ?
Negro sobre negro,
de inmateria, oscura, densa y negra.
( Núnca más, podré decirte te quiero. )
Los dos somos muertos
yacemos, lápida, tumba y esqueletos.
Ultramuertos.
....
Me iré primero
para hacerte camino,
en barco cargado de almas penando,
perdido...sin luz.
Pero aquí no te quiero,
no hablan, no rien, no lloran,
no dicen, no tocan, no te ven,
deambulan sin rumbo,
en este negro y oscuro mundo.
( Núnca más, podré decirte te quiero. )
No encontré lugar
donde depositar nuestro amor.
El peso de tu alma
a partido vela
con viento a favor
a otra esfera.
Y aquí, donde las almas perduran y velan,
la llegada de su amor,
yo de negro y más negro,
profundo y vacío negro.
No encuentro candil,
ni faro,
ni luz que destelle.
No hayo mi cuerpo,
no toco el tuyo.
Descarnado mi cuerpo,
desencarnado, me ólvidan.
Mi amor, nos ólvidan,
sin flores que nos recuerden,
tan solo el polvo y su ruina.
Pero te encontraré, mi amor,
mi sueño no muere,
solo yo.
...
Ayer noche,
ví salir de entre las olas,
desafiando al viento y el salitre,
un espíritu que penetraba en mi mente,
hasta los más oscuros rincones,
donde no habita el pensamiento.
Su cuerpo aferrado a la arena,
de entre las rocas,
bailaba el son de los aires
y con esa gracia
coronaba su única flor
de un intenso amarillo.
La acaricié, no era un sueño.
La olí de miel,
de una solitaria belleza.
Que curiosa soledad...
una flor, quién me hable de tí.
Y volveré a desplegar mis alas
sobre tu cuerpo,
con tanto amor.
Fundirme sobre tu piel...ingravido,
para luego levantarte
con la fuerza de un remolino
y llevarte cómo un loco poseso,
a la más alta cima del placer.
....
Estoy contento,
aúnque estemos muertos,
en esta cripta desolada,
de ultramuertos.
Por qué, el tiempo
aúnque ólvide.
Tú y yo nos tenemos,
el uno junto al otro.
Tú y yo...
nosotros.
en este lugar
apartado del mundo.
Una millonésima parte
de un microsegundo.
Mil años...
minutero, Minotauro.
¿ Que hago aquí ?
Negro sobre negro,
de inmateria, oscura, densa y negra.
( Núnca más, podré decirte te quiero. )
Los dos somos muertos
yacemos, lápida, tumba y esqueletos.
Ultramuertos.
....
Me iré primero
para hacerte camino,
en barco cargado de almas penando,
perdido...sin luz.
Pero aquí no te quiero,
no hablan, no rien, no lloran,
no dicen, no tocan, no te ven,
deambulan sin rumbo,
en este negro y oscuro mundo.
( Núnca más, podré decirte te quiero. )
No encontré lugar
donde depositar nuestro amor.
El peso de tu alma
a partido vela
con viento a favor
a otra esfera.
Y aquí, donde las almas perduran y velan,
la llegada de su amor,
yo de negro y más negro,
profundo y vacío negro.
No encuentro candil,
ni faro,
ni luz que destelle.
No hayo mi cuerpo,
no toco el tuyo.
Descarnado mi cuerpo,
desencarnado, me ólvidan.
Mi amor, nos ólvidan,
sin flores que nos recuerden,
tan solo el polvo y su ruina.
Pero te encontraré, mi amor,
mi sueño no muere,
solo yo.
...
Ayer noche,
ví salir de entre las olas,
desafiando al viento y el salitre,
un espíritu que penetraba en mi mente,
hasta los más oscuros rincones,
donde no habita el pensamiento.
Su cuerpo aferrado a la arena,
de entre las rocas,
bailaba el son de los aires
y con esa gracia
coronaba su única flor
de un intenso amarillo.
La acaricié, no era un sueño.
La olí de miel,
de una solitaria belleza.
Que curiosa soledad...
una flor, quién me hable de tí.
Y volveré a desplegar mis alas
sobre tu cuerpo,
con tanto amor.
Fundirme sobre tu piel...ingravido,
para luego levantarte
con la fuerza de un remolino
y llevarte cómo un loco poseso,
a la más alta cima del placer.
....
Estoy contento,
aúnque estemos muertos,
en esta cripta desolada,
de ultramuertos.
Por qué, el tiempo
aúnque ólvide.
Tú y yo nos tenemos,
el uno junto al otro.
Tú y yo...
nosotros.