BrianRuelas
Poeta recién llegado
En donde robé suspiros de lástima,
ahí me encuentro.
Y en deshonra,
mis instintos perturbaron
la paz hipócrita que inundaba la cabeza
de cada súbdito.
Encendí mis dedos y vendé mis ojos,
así mutilé la cortedad de ambos,
en un bullicio estival.
ahí me encuentro.
Y en deshonra,
mis instintos perturbaron
la paz hipócrita que inundaba la cabeza
de cada súbdito.
Encendí mis dedos y vendé mis ojos,
así mutilé la cortedad de ambos,
en un bullicio estival.