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Lunes de febrero

Luis Á. Ruiz Peradejordi

Poeta que considera el portal su segunda casa

A las tierras que lindan con el monte, se va por el camino de las Barreras. La tarde está hermosa y apacible. El sol lleva brillando en un cielo azul e inmenso todo el día y ya se agradece el calor de sus rayos.
Nada más pasar la última casa del pueblo, se levantan a la derecha del camino unas cárcavas arenosas que se abren en mil surcos caprichosos y esconden oquedades por las que pululan urracas y palomas. Una palmada, una voz, un silbido, las hace levantarse unos metros del suelo, siempre vigilantes, entre un revuelo de polvo y plumas.
Un puente tosco de troncos de roble, retama y tierra apisonada, remendado en una esquina por un trillo desdentado, se tiende sobre el arroyo cangrejero. Casi viene seco; ha llovido poco este invierno. Unos juncos secos y rotos, permanecen como testigos mudos de otras estaciones en las que el agua era más que un deseo. Algunos charcos en el cauce, que se ocultan a los rayos del sol, tienen todavía una delgada capa de hielo, abrazando a las piedras.
Al alcance de la mano, el monte, robledal, sufre la invasión de tractores, remolques, hombres y motosierras que van a labrar calveros en los lugares que el guarda indica. En algún momento, una liebre preñada sale corriendo de la linde del bosque a las tierras, perseguida por un perro viejo y achacoso, despistado y tonto, a quien la liebre ha asustado en su carrera.
Se inclina el sol de la tarde y con paso cansino, vuelvo por las Barreras. Un prado está cercado de olmos: -Están enfermos de grafiosis- me ha comentado alguno. Y tienden los troncos secos hacia el cielo, no sé si en oración o protesta. No quedará la primavera, prendida este año de sus ramas.
 
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Luis Á. Ruiz Peradejordi;4656774 dijo:

A las tierras que lindan con el monte, se va por el camino de las Barreras. La tarde está hermosa y apacible. El sol lleva brillando en un cielo azul e inmenso todo el día y ya se agradece el calor de sus rayos.
Nada más pasar la última casa del pueblo, se levantan a la derecha del camino unas cárcavas arenosas que se abren en mil surcos caprichosos y esconden oquedades por las que pululan urracas y palomas. Una palmada, una voz, un silbido, las hace levantarse unos metros del suelo, siempre vigilantes, entre un revuelo de polvo y plumas.
Un puente tosco de troncos de roble, retama y tierra apisonada, remendado en una esquina por un trillo desdentado, se tiende sobre el arroyo cangrejero. Casi viene seco; ha llovido poco este invierno. Unos juncos secos y rotos, permanecen como testigos mudos de otras estaciones en las que el agua era más que un deseo. Algunos charcos en el cauce, que se ocultan a los rayos del sol, tienen todavía una delgada capa de hielo, abrazando a las piedras.
Al alcance de la mano, el monte, robledal, sufre la invasión de tractores, remolques, hombres y motosierras que van a labrar calveros en los lugares que el guarda indica. En algún momento, una liebre preñada sale corriendo de la linde del bosque a las tierras, perseguida por un perro viejo y achacoso, despistado y tonto, a quien la liebre ha asustado en su carrera.
Se inclina el sol de la tarde y con paso cansino, vuelvo por las Barreras. Un prado está cercado de olmos: -Están enfermos de grafiosis- me ha comentado alguno. Y tienden los troncos secos hacia el cielo, no sé si en oración o protesta. No quedará la primavera, prendida este año de sus ramas.


He dado un hermoso paseo,me hacía falta,
de la mano de tu pluma
y tu sensibilidad.
¡ Ah esa imagen de los troncos secos...!
Genial
 
Yo voy a una aldea de Riello, municipio de la Montaña Central de León, en la carretera que va de la Magdalena a Villablino y de allí a Asturias. Hay unos paisajes preciosos.

Al leer su relato: "Un puente tosco de troncos de roble, retama y tierra apisonada, remendado en una esquina por un trillo desdentado..." supe que eran paisajes de León, porque así era el antiguo puente, según me han contado los que lo vieron. También algunas las palabras como calvero me inducieron a ello.

Yo, aunque nacido en Andalucía y viviendo en Barcelona, me encanta León.

Saludos
 
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Conozco Riello por haber pasado en alguna ocasión. Yo trabajo en Sahagún, que está casi al otro lado de la provincia. La zona de la montaña leonesa es preciosa (y no me pierde el amor del oriundo) y sus veranos, con sus amaneceres y sus puestas de sol son espectaculares. Encantado de saludarle. LUIS.
 
Conozco Sahagún, he parado un par de veces porque me pilla de camino cuando voy y vuelvo, y es muy bonito, pero claro, el norte de León, tanto el Bierzo como la parte de la cordillera Cantábrica (San Isidro o el pueblo de Caín —por ejemplo—, son espectaculares).

Buena tierra para vivir, Don Luis, de las mejores, sin duda alguna.

Saludos
 
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He dado un hermoso paseo,me hacía falta,
de la mano de tu pluma
y tu sensibilidad.
¡ Ah esa imagen de los troncos secos...!
Genial
Ojalá pudiésemos un día juntarnos los poetas para pasear por tierras como estas. Llevo un tiempo pensando en proponer al Portal un encuentro de escritores de Mundopoesía españoles. Es una idea que quiero madurar, pero me interesaría saber qué os parece. Gracias por pasar por mis letras. Ya sabes que me agradan tus opiniones. Un beso. LUIS.
 
Luis Á. Ruiz Peradejordi;4656774 dijo:

A las tierras que lindan con el monte, se va por el camino de las Barreras. La tarde está hermosa y apacible. El sol lleva brillando en un cielo azul e inmenso todo el día y ya se agradece el calor de sus rayos.
Nada más pasar la última casa del pueblo, se levantan a la derecha del camino unas cárcavas arenosas que se abren en mil surcos caprichosos y esconden oquedades por las que pululan urracas y palomas. Una palmada, una voz, un silbido, las hace levantarse unos metros del suelo, siempre vigilantes, entre un revuelo de polvo y plumas.
Un puente tosco de troncos de roble, retama y tierra apisonada, remendado en una esquina por un trillo desdentado, se tiende sobre el arroyo cangrejero. Casi viene seco; ha llovido poco este invierno. Unos juncos secos y rotos, permanecen como testigos mudos de otras estaciones en las que el agua era más que un deseo. Algunos charcos en el cauce, que se ocultan a los rayos del sol, tienen todavía una delgada capa de hielo, abrazando a las piedras.
Al alcance de la mano, el monte, robledal, sufre la invasión de tractores, remolques, hombres y motosierras que van a labrar calveros en los lugares que el guarda indica. En algún momento, una liebre preñada sale corriendo de la linde del bosque a las tierras, perseguida por un perro viejo y achacoso, despistado y tonto, a quien la liebre ha asustado en su carrera.
Se inclina el sol de la tarde y con paso cansino, vuelvo por las Barreras. Un prado está cercado de olmos: -Están enfermos de grafiosis- me ha comentado alguno. Y tienden los troncos secos hacia el cielo, no sé si en oración o protesta. No quedará la primavera, prendida este año de sus ramas.


apasionante imagen, creo que es algo maravilloso por conocer, soy de las personas que poco sale y disfruta de la naturaleza, pero cuando lo hago, me gusta explorarlas, un bello relato, así como vos, besos
 
Luis a sido muy grato pasar por tu belo relato,es muy grato admirar la naturaleza como tu lo has descrito,gracias por compartirlo con nosotros, un saludo afectuoso.

 
La grafiosis es una enfermedad fúngica; también conocida como enfermedad holandesa del olmo. Se ha propagado por Asia, Europa, Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda, es provocada por un hongo Ophiostoma
Las hojas de retoños en primavera se marchitan, si la invasión es en la parte superior del árbol o causa la muerte del olmo, si lo ataca en sus raíces.
El vector o transmisor de la grafiosis, es normalmente el escarabajo Scolytus transportando en su cuerpo esporas del hongo desde olmos enfermos
Esta enfermedad ha causado la muerte de millones de olmos en Europa y E. U. Para el año 1996 más de la mitad de los olmos del norte de E.U.
En algunos países europeos los Olmos se encuentran casi extintos, en 1986 el 82% de las olmedas españolas estaban afectadas.

Buena prosa amigo, así como instructiva en su tema para todos.
Gracias por compartir.
... fernando
Osito lindo.
 
La grafiosis es una enfermedad fúngica; también conocida como enfermedad holandesa del olmo. Se ha propagado por Asia, Europa, Estados Unidos, Canadá y Nueva Zelanda, es provocada por un hongo Ophiostoma
Las hojas de retoños en primavera se marchitan, si la invasión es en la parte superior del árbol o causa la muerte del olmo, si lo ataca en sus raíces.
El vector o transmisor de la grafiosis, es normalmente el escarabajo Scolytus transportando en su cuerpo esporas del hongo desde olmos enfermos
Esta enfermedad ha causado la muerte de millones de olmos en Europa y E. U. Para el año 1996 más de la mitad de los olmos del norte de E.U.
En algunos países europeos los Olmos se encuentran casi extintos, en 1986 el 82% de las olmedas españolas estaban afectadas.

Buena prosa amigo, así como instructiva en su tema para todos.
Gracias por compartir.
... fernando
Osito lindo.

Gracias por tu comentario y por tu explicación. Lo cierto es que lamentamos todos la aparición de esta enfermedad, pues nos está dejando sin uno de nuestros árboles emblemáticos.
 
Luis Á. Ruiz Peradejordi;4656774 dijo:

A las tierras que lindan con el monte, se va por el camino de las Barreras. La tarde está hermosa y apacible. El sol lleva brillando en un cielo azul e inmenso todo el día y ya se agradece el calor de sus rayos.
Nada más pasar la última casa del pueblo, se levantan a la derecha del camino unas cárcavas arenosas que se abren en mil surcos caprichosos y esconden oquedades por las que pululan urracas y palomas. Una palmada, una voz, un silbido, las hace levantarse unos metros del suelo, siempre vigilantes, entre un revuelo de polvo y plumas.
Un puente tosco de troncos de roble, retama y tierra apisonada, remendado en una esquina por un trillo desdentado, se tiende sobre el arroyo cangrejero. Casi viene seco; ha llovido poco este invierno. Unos juncos secos y rotos, permanecen como testigos mudos de otras estaciones en las que el agua era más que un deseo. Algunos charcos en el cauce, que se ocultan a los rayos del sol, tienen todavía una delgada capa de hielo, abrazando a las piedras.
Al alcance de la mano, el monte, robledal, sufre la invasión de tractores, remolques, hombres y motosierras que van a labrar calveros en los lugares que el guarda indica. En algún momento, una liebre preñada sale corriendo de la linde del bosque a las tierras, perseguida por un perro viejo y achacoso, despistado y tonto, a quien la liebre ha asustado en su carrera.
Se inclina el sol de la tarde y con paso cansino, vuelvo por las Barreras. Un prado está cercado de olmos: -Están enfermos de grafiosis- me ha comentado alguno. Y tienden los troncos secos hacia el cielo, no sé si en oración o protesta. No quedará la primavera, prendida este año de sus ramas.


hermosas letras con olor a primavera, saludos
 
Tus letras son un recorrido hermoso que me hace volar por paisajes coloridos, ese que solo se alcanza en la aventura de una lograda inspiración, siempre es un placer llegar a sus maravillosos trabajos, un saludo y abrazo Luis.
Los pueblos en los que yo trabajo, son así. Me gusta recorrerlos con los ojos abiertos a todo lo que ofrecen e intentar luego contarlo. Besos.
 

A las tierras que lindan con el monte, se va por el camino de las Barreras. La tarde está hermosa y apacible. El sol lleva brillando en un cielo azul e inmenso todo el día y ya se agradece el calor de sus rayos.
Nada más pasar la última casa del pueblo, se levantan a la derecha del camino unas cárcavas arenosas que se abren en mil surcos caprichosos y esconden oquedades por las que pululan urracas y palomas. Una palmada, una voz, un silbido, las hace levantarse unos metros del suelo, siempre vigilantes, entre un revuelo de polvo y plumas.
Un puente tosco de troncos de roble, retama y tierra apisonada, remendado en una esquina por un trillo desdentado, se tiende sobre el arroyo cangrejero. Casi viene seco; ha llovido poco este invierno. Unos juncos secos y rotos, permanecen como testigos mudos de otras estaciones en las que el agua era más que un deseo. Algunos charcos en el cauce, que se ocultan a los rayos del sol, tienen todavía una delgada capa de hielo, abrazando a las piedras.
Al alcance de la mano, el monte, robledal, sufre la invasión de tractores, remolques, hombres y motosierras que van a labrar calveros en los lugares que el guarda indica. En algún momento, una liebre preñada sale corriendo de la linde del bosque a las tierras, perseguida por un perro viejo y achacoso, despistado y tonto, a quien la liebre ha asustado en su carrera.
Se inclina el sol de la tarde y con paso cansino, vuelvo por las Barreras. Un prado está cercado de olmos: -Están enfermos de grafiosis- me ha comentado alguno. Y tienden los troncos secos hacia el cielo, no sé si en oración o protesta. No quedará la primavera, prendida este año de sus ramas.


Tus prosas son como ejemplos para libros de texto, de aprendizaje.
Si alguien necesitara saber como escribir correctamente un texto descriptivo, hallaría el mejor ejemplo en tus líneas que honran al idioma, donde todo está como corresponde, con una pulcritud que hace que la lectura sea un placer de técnica, antes de incorporar la parte espiritual del contenido.
En este trabajo, el corazón agreste del lugar nos hace a los lectores protagonistas, caminantes de esa tierra del campo, que termina haciéndonos parte, nos incorpora.
Tus obras son como cuadros que viven, y me agrada mucho encontrarlas.
Te envío un abrazo con la admiración de siempre, deseándote un fin de semana repleto de buenos momentos.
 
Tus prosas son como ejemplos para libros de texto, de aprendizaje.
Si alguien necesitara saber como escribir correctamente un texto descriptivo, hallaría el mejor ejemplo en tus líneas que honran al idioma, donde todo está como corresponde, con una pulcritud que hace que la lectura sea un placer de técnica, antes de incorporar la parte espiritual del contenido.
En este trabajo, el corazón agreste del lugar nos hace a los lectores protagonistas, caminantes de esa tierra del campo, que termina haciéndonos parte, nos incorpora.
Tus obras son como cuadros que viven, y me agrada mucho encontrarlas.
Te envío un abrazo con la admiración de siempre, deseándote un fin de semana repleto de buenos momentos.
Muchas gracias Cecy, ciertamente me abruma tu gentileza. Es la forma de escribir que aprendí cuando daba mis primeros pasos en esto de la escritura. Pienso que es más cuestión de fijarse y escribir de lo que vemos y lo que ello nos procura. Es el momento de realzar, de lo que trato en este relato, la suerte de los olmos o negrillos como también los llaman. Afectados por un parásito, murieron a miles en los campos de España. Afortunadamente hoy han ido rebrotando algunos y esta desolación queda un poco enjugada, pero en dos líneas quise dejar esa sensación de lo que puede ser un día un mundo en que los árboles no sean más que esqueletos, con sus ramas sin hojas levantadas en muda súplica hacia el cielo. Buen fin de semana. Besos y mi cariño.
Luis.
 
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