prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llego, sin querer, a la puerta
que se abre hacia un jardín
con columpios de mármol
sostenidos por cadenas oxidadas.
El viento muestra su calvicie
y un gato se lame los testículos
como un dios deprimido.
Intuyo una casa con rejas
donde reposa el cuarzo fragmentado
en el osario de lágrimas de su desventura
y cinceles que duermen bajo un manto
de parafina. Puedo recolectar
de esos escombros de geometría
lo que me haga falta para no olvidarte:
cabezas de emperadores con la nariz
desproporcionada para olerte a lo lejos,
hombros que un día fueron arena.
¿ Sobre que pecho moribundo se enervan
las velas apagadas de tus dedos?
Los escultores se han ido, convertidos en samaritanos
mientras la cruz y yo esperamos el coro de culebras,
la sinfonía del veneno.
que se abre hacia un jardín
con columpios de mármol
sostenidos por cadenas oxidadas.
El viento muestra su calvicie
y un gato se lame los testículos
como un dios deprimido.
Intuyo una casa con rejas
donde reposa el cuarzo fragmentado
en el osario de lágrimas de su desventura
y cinceles que duermen bajo un manto
de parafina. Puedo recolectar
de esos escombros de geometría
lo que me haga falta para no olvidarte:
cabezas de emperadores con la nariz
desproporcionada para olerte a lo lejos,
hombros que un día fueron arena.
¿ Sobre que pecho moribundo se enervan
las velas apagadas de tus dedos?
Los escultores se han ido, convertidos en samaritanos
mientras la cruz y yo esperamos el coro de culebras,
la sinfonía del veneno.