Lautaro L.
Poeta asiduo al portal
"Inmóviles para siempre bajo nuestros párpados tal como la mujer
gusta de ver al hombre
Después de haber hecho el amor."
André Breton
Por los adobes de mi piso
apoyo mis pies y los levanto,
un reflujo de hormonas me persigue
el tuétano, la carne vil,
el arco iris de mi pared en llanto,
lúgubre temor de pieza,
el sonido de una luz me despabila
en tanto voy tanteando las arañas
de cada esquina de mi cuarto,
verde gris oscuros con tímpanos
de acero se escucha la voz
de cada puerta y trapo.
Qué decir de las persiana
que arpegio con mis manos,
o la viva silla que me tiene
siempre ahí sentado, detrás de la pantalla
detrás de cada tecla o delante de mi sombra
para olvidar mis manos,
la biblia en que no creo, las fotos de algún tiempo,
la guitarra acurrucada
y un montón de espectros.
La almohada que se esconde
cuando yo parto de mi cuarto.
Los dioses, los soles, lunas
y asteroides flotando,
¡hay tantas cosas dando vueltas por mi cuarto!
Vueltas de carnero o solo giros en charcos,
un río cruza el piso
y un árbol esta a mi lado,
los mundos que se encuentran
son demasiado amplios,
los númenes se agolpan
en cada esquina de mi cuarto,
con caballos y serpientes
o algún transeúnte de paso.
Los misiles y avionetas están todas en mi cuarto
tu cuarto está en mi cuarto y también los otros cuartos,
todo está acá dentro, los espéculos y
momias de algún ser del pasado,
la lluvia entera toda esta metida
en un ropero de mi cuarto,
también tengo las nubes y el cielo despejado,
esta el juez, el juicio, testigos y abogados,
culpables e inocentes todos en mi cuarto,
tengo al médico y al enfermo,
el problema y el resultado,
también están Jesús, el Papa y
alguno que otro Diablo,
esta el ladrón, el pobre y ricos educados,
el sabio ,el ignorante también está en mi cuarto.
Los cabellos, las moscas están todas,
centena de esqueletos y cultos del pasado,
la música, el tren, pinturas y teatro,
el tiempo y su guardián también acá guardados
y el Domingo hasta los sábados están todos en mi cuarto,
están también los meses y alguno que otro año,
mi cuarto, mi cuarto de luna creciente
o mi cuarto de llantos,
encierra tanta gente, ¡tanto,
tanto!,que esto sería eterno si sigo
describiendo mi eterno e infinito cuarto cuarto…
gusta de ver al hombre
Después de haber hecho el amor."
André Breton
Por los adobes de mi piso
apoyo mis pies y los levanto,
un reflujo de hormonas me persigue
el tuétano, la carne vil,
el arco iris de mi pared en llanto,
lúgubre temor de pieza,
el sonido de una luz me despabila
en tanto voy tanteando las arañas
de cada esquina de mi cuarto,
verde gris oscuros con tímpanos
de acero se escucha la voz
de cada puerta y trapo.
Qué decir de las persiana
que arpegio con mis manos,
o la viva silla que me tiene
siempre ahí sentado, detrás de la pantalla
detrás de cada tecla o delante de mi sombra
para olvidar mis manos,
la biblia en que no creo, las fotos de algún tiempo,
la guitarra acurrucada
y un montón de espectros.
La almohada que se esconde
cuando yo parto de mi cuarto.
Los dioses, los soles, lunas
y asteroides flotando,
¡hay tantas cosas dando vueltas por mi cuarto!
Vueltas de carnero o solo giros en charcos,
un río cruza el piso
y un árbol esta a mi lado,
los mundos que se encuentran
son demasiado amplios,
los númenes se agolpan
en cada esquina de mi cuarto,
con caballos y serpientes
o algún transeúnte de paso.
Los misiles y avionetas están todas en mi cuarto
tu cuarto está en mi cuarto y también los otros cuartos,
todo está acá dentro, los espéculos y
momias de algún ser del pasado,
la lluvia entera toda esta metida
en un ropero de mi cuarto,
también tengo las nubes y el cielo despejado,
esta el juez, el juicio, testigos y abogados,
culpables e inocentes todos en mi cuarto,
tengo al médico y al enfermo,
el problema y el resultado,
también están Jesús, el Papa y
alguno que otro Diablo,
esta el ladrón, el pobre y ricos educados,
el sabio ,el ignorante también está en mi cuarto.
Los cabellos, las moscas están todas,
centena de esqueletos y cultos del pasado,
la música, el tren, pinturas y teatro,
el tiempo y su guardián también acá guardados
y el Domingo hasta los sábados están todos en mi cuarto,
están también los meses y alguno que otro año,
mi cuarto, mi cuarto de luna creciente
o mi cuarto de llantos,
encierra tanta gente, ¡tanto,
tanto!,que esto sería eterno si sigo
describiendo mi eterno e infinito cuarto cuarto…
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