Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
¡Ay!
Si las Eras contaran los llantos vertidos
los meteoros viajeros llevarían océanos a los horizontes circulares
los horizontes que no existen
que son solo sombras de cuerpos celestes alternando con la luz
¡Ay!
Si los suspiros se volvieran latidos que vuelven ecos los anhelos
Al que surge del amor
del dolor
de la queja por la tortura de estar bajo el sol
la tortura de ser devorado por eriales que devoran selvas
y devoran hombres
y mujeres
y niños
Un coro doliente llenaría los confines del Universo
Tal vez así escucharía la oreja universal
el gen que da frutos planetarios
que vuelve germen todos los átomos que consumen los entornos
Tal vez así
esta visión que tengo ante mis ojos
que se deslumbra y estremece ante los crepúsculos
que se embebe al contemplar el brillo de tu rostro
que se consume en fiebres al recorrer las curvas de tu cuerpo
diría que paraísos hay
que los ojos se cierran para aspirar el elixir del numen sin presencia
y no para escapar del horror de una masacre hambrienta de apetitos esenciales
Talvez así la idea
que diviniza lo que he vuelto divino
se volvería cielo en vez de nube
con su huella de amor incuestionable
como carnet de vuelo
para intentar la eternidad en cualquier sitio.
¡Ay!... talvez así...
Si las Eras contaran los llantos vertidos
los meteoros viajeros llevarían océanos a los horizontes circulares
los horizontes que no existen
que son solo sombras de cuerpos celestes alternando con la luz
¡Ay!
Si los suspiros se volvieran latidos que vuelven ecos los anhelos
Al que surge del amor
del dolor
de la queja por la tortura de estar bajo el sol
la tortura de ser devorado por eriales que devoran selvas
y devoran hombres
y mujeres
y niños
Un coro doliente llenaría los confines del Universo
Tal vez así escucharía la oreja universal
el gen que da frutos planetarios
que vuelve germen todos los átomos que consumen los entornos
Tal vez así
esta visión que tengo ante mis ojos
que se deslumbra y estremece ante los crepúsculos
que se embebe al contemplar el brillo de tu rostro
que se consume en fiebres al recorrer las curvas de tu cuerpo
diría que paraísos hay
que los ojos se cierran para aspirar el elixir del numen sin presencia
y no para escapar del horror de una masacre hambrienta de apetitos esenciales
Talvez así la idea
que diviniza lo que he vuelto divino
se volvería cielo en vez de nube
con su huella de amor incuestionable
como carnet de vuelo
para intentar la eternidad en cualquier sitio.
¡Ay!... talvez así...