Simbolo
Poeta adicto al portal
Me quema que todo el mundo pase del enema que se crece.
Pese, a que lo crean no desaparece, porque sea ignorado
el cabrón nos ha agarrado de garganta y nos desvanece.
Tiro de la manta una y mil veces, haber si perece haciendo arado
o alardo del tiempo. Lo que no se si la tristeza viene del llanto
o esta triste porque llora, pero aunque suene a tópico mira la hora,
míralo ahora desde otra perspectiva, sonriendo con canto,
que pegarse con la boca contra un canto duele, pero peor si se demora.
¡Mora! fruta silvestre que dada se convierte en un hogar.
Mora(da), lugar de reposo, vital para la cura de esta locura de mundo.
Naufragando queda si se abre brecha en cualquier cámara,
si no se repara con camaradería nos quedará moribundo.
Absorto redondo y brillante en secar las lagrimas fluyentes,
pendientes de un hilo se ocupan, colgados a la oreja,
de llevar los susurros bondadosos, palabras dichas entre dientes,
que lejos de ser delincuentes, nos traen moraleja de estructura compleja:
No esta segura la frontera mientras se vea enemigo o hoguera,
¡oh guerra! que nos persigue sin bandera por huesuda hermandad.
La única solución hallada al problema que habita esta esfera,
radica en que si no hay para todos nos quedemos sin felicidad.
Pese, a que lo crean no desaparece, porque sea ignorado
el cabrón nos ha agarrado de garganta y nos desvanece.
Tiro de la manta una y mil veces, haber si perece haciendo arado
o alardo del tiempo. Lo que no se si la tristeza viene del llanto
o esta triste porque llora, pero aunque suene a tópico mira la hora,
míralo ahora desde otra perspectiva, sonriendo con canto,
que pegarse con la boca contra un canto duele, pero peor si se demora.
¡Mora! fruta silvestre que dada se convierte en un hogar.
Mora(da), lugar de reposo, vital para la cura de esta locura de mundo.
Naufragando queda si se abre brecha en cualquier cámara,
si no se repara con camaradería nos quedará moribundo.
Absorto redondo y brillante en secar las lagrimas fluyentes,
pendientes de un hilo se ocupan, colgados a la oreja,
de llevar los susurros bondadosos, palabras dichas entre dientes,
que lejos de ser delincuentes, nos traen moraleja de estructura compleja:
No esta segura la frontera mientras se vea enemigo o hoguera,
¡oh guerra! que nos persigue sin bandera por huesuda hermandad.
La única solución hallada al problema que habita esta esfera,
radica en que si no hay para todos nos quedemos sin felicidad.