EPEV- Poerrante
Poeta recién llegado
I
No cambio mis zapatos por sandalias
ni pinto sobre lienzo ya pintado
duermo en horizonte no trillado
sobre alfombra de césped sin represalias
He surcado mares por ausencias
escalado cúspides de montañas,
he balbuceado al viento las campañas
y las mías desventuras por anuencias.
He porfiado al agua su condición
a la luna, el sol y las estrellas,
he llorado siempre las querellas
cuando he sentido solo mi corazón.
He cambiado amor y sí… he cambiado,
ya no soy legado de un adiós
ya no soy creyente ni de Dios
soy un ser distante que ha cambiado.
No me digas nada mi chiquita
no hay palabra tuya que no sepa
se que higuera seca ya no trepa
al frondoso árbol qué marchita.
Despedido ahora y pronto longevo
no tanto por la edad sino el dolor
de haber perdido, flor, todo el olor
de la fragancia tuya que ya no llevo
te digo, y cuento, y soy sincero
no oculto entre cavernas mis recelos
envidio y lloro, y reconozco los anhelos
pero no cambio silla, ni caballo, ni sombrero.
II
Ahora cúbreme noche con tu velo,
que venga Azrael, que aquí le espero;
ya no me ata nadie a algún lindero
en éste ingrato ensueño del desvelo.
Ya puedo irme en paz, aunque no quiero
las sombras de maldad que hay en el mundo,
me han expulsado lejos con un “no rotundo”
de regresar de nuevo a éste sendero.
EPEV-Poerrante. 2012
No cambio mis zapatos por sandalias
ni pinto sobre lienzo ya pintado
duermo en horizonte no trillado
sobre alfombra de césped sin represalias
He surcado mares por ausencias
escalado cúspides de montañas,
he balbuceado al viento las campañas
y las mías desventuras por anuencias.
He porfiado al agua su condición
a la luna, el sol y las estrellas,
he llorado siempre las querellas
cuando he sentido solo mi corazón.
He cambiado amor y sí… he cambiado,
ya no soy legado de un adiós
ya no soy creyente ni de Dios
soy un ser distante que ha cambiado.
No me digas nada mi chiquita
no hay palabra tuya que no sepa
se que higuera seca ya no trepa
al frondoso árbol qué marchita.
Despedido ahora y pronto longevo
no tanto por la edad sino el dolor
de haber perdido, flor, todo el olor
de la fragancia tuya que ya no llevo
te digo, y cuento, y soy sincero
no oculto entre cavernas mis recelos
envidio y lloro, y reconozco los anhelos
pero no cambio silla, ni caballo, ni sombrero.
II
Ahora cúbreme noche con tu velo,
que venga Azrael, que aquí le espero;
ya no me ata nadie a algún lindero
en éste ingrato ensueño del desvelo.
Ya puedo irme en paz, aunque no quiero
las sombras de maldad que hay en el mundo,
me han expulsado lejos con un “no rotundo”
de regresar de nuevo a éste sendero.
EPEV-Poerrante. 2012
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