Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer.
Era mendiga y errante, ansiosa de libertad
atada en cada fibra de mi frágil corazón,
mis pies descalzos caminaban en un fango
alfombrado de abrojos venenosos.
El amor era un tabú guardado en alacenas
mi refugio eran muros ahumados de dolencias,
mis pasos desvanecían en cada puerto
y en el almud del olvido dormitaba mi alma
al igual que el serpenteo de las olas del mar.
A la media luna, cauces de dolor consumían mis venas
lunas rotas, espejos desfigurados, muecas del viento
me envolvían en un torbellino de agonía,
mi mirada en el roce del arcoíris sin forma.
La flor del azafrán se marchitaba y perdía su aroma,
mis lágrimas hacían figuras pétricas en el lodo
y el vestido de las estrellas se despedazaba
frente a los ojos inciertos de un caracol encadenado.
La carroña del desamor se pudre en el hueco de la muerte.
Hoy.
En una hebra de esperanza leo tu nombre
y el recordarte, cambia mi lamento en baile,
mis harapos sufren metamorfosis en un santiamén,
mi alma se viste de seda, de amor, de alegría.
Las mariposas danzan en mi cabeza sin descansar
y el silencio de la noche, me abraza, me besa, me hace
su princesa, el sol se acerca y sus caricias
me llenan de fuego, el viento grita tu nombre
y la esperanza se posa sigilosa en mi universo.
¿ Por qué ? Es porque estás aferrado a mi vida,
tu amor es más fuerte que un gigante,
más puro que el oro, más claro que el agua,
más candente que el fuego de la hoguera
tu amor es. La esencia que sacia mi alma.....
Elizabeth Flores.
05 / 01 / 13.
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